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Cupones bursátiles
Pero nunca bajó los brazos.
Consiguió un gran éxito como escritor y orador. Su ingenio y sátira recibieron alabanzas de críticos y colegas, y se hizo amigo de presidentes estadounidenses, artistas, industriales y realeza europea.
Carecía de visión financiera y, aunque ganó mucho dinero con sus escritos y conferencias, varias empresas fallidas se lo llevaron, y se vio obligado a declararse en bancarrota.
Desde su niñez fue atraído por la aventura; así fue que llegó a pilotear barcos por el Mississippi antes de cumplir los veinte años y a tener una breve participación en la Guerra de Secesión, en 1861. Luego, decidió que se ganaría la vida valiéndose de su talento para las letras y se consagró, pero la mala suerte seguía siendo su compañía y años después la editorial quebró y encontró a Twain con una deuda de 94.000 dólares, que se comprometió a pagar hasta el último centavo. Invirtió gran parte de sus ingresos en el proyecto de la "componedora automática", que podría revolucionar el trabajo de imprenta.
La componedora fue un fracaso y Mark Twain se dedicó a dar conferencias alrededor del mundo, para poder subsistir.
Comenzó a recibir buena paga por esta tarea pero, genio y figura Twain dilapidó una y otra vez sus entradas, en las azarosas corrientes bursátiles de aquella época.
Fue el primero en patentar su nombre para una serie de productos, pese a admitir que: "Octubre es un mes peligroso para especular con acciones. Los otros meses son julio, enero, septiembre, abril, noviembre, mayo, marzo, junio, diciembre, agosto y febrero". Hacia 1898, Twain consiguió saldar sus deudas y resolver sus problemas, con la ayuda del empresario y filántropo Henry Huttleston Rogers y regresó a los Estados Unidos. El día que nació había pasado el cometa Halley, y predijo que cuando el cometa volviera se iría con él; esa vez acertó fue el 21 de abril, de 1910.


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