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Cupones bursátiles
En una de estas operaciones, Nick perdió mucho dinero, pues sobrevino el Gran Terremoto de Kobe, destruyendo gran parte de las infraestructuras de Japón y hundiendo el Nikkei, el yen y gran parte de la economía japonesa. El Nikkei cayó más de 1.000 puntos en una mañana.
Como en toda catástrofe natural, una persona se siente asustada y triste. Pero Nick Leeson no era normal, lo que vio fue la mayor oportunidad al ver el gran negocio que se les ofrecía: préstamos, reconstrucciones, contratos, grandes infraestructuras.
Nick Leeson se apalancó en derivados de divisas y futuros del Nikkei, vendiendo millones de Puts para financiar aún más futuros. Apostando en el SIMEX a que el Nikkei se mantendría estable tras el terremoto, a través de"short straddles". Llegó a tener el cincuenta por ciento del mercado de futuros del Nikkei en su bolsillo.
Y llego la debacle: poco tiempo después, el Banco de Japón (BOJ) decidió que nadie haría negocio con su ruina, y que toda la reconstrucción sería financiada con bonos del Estado. Rápidamente el Nikkei se hundió...
Cuando los auditores del Barings Bank descubrieron finalmente el fraude, ya era demasiado tarde. Las actividades de Leeson habían generado pérdidas totalizando 827 millones de libras, el doble del capital de comercio disponible del banco. El Banco de Inglaterra intentó un rescate pero fue infructuoso. Barings fue declarado insolvente el 26 de febrero de 1995. El colapso fue dramático.
Con documentos falsos, huyó de Singapur, pero la policía lo estaba esperando en el Aeropuerto de Alemania. No había lugar en el mundo donde ocultarse. Tras el desastre fue comprado por el banco y compañía de seguros holandés ING por la suma nominal de 1 libra, haciéndose cargo de todos los pasivos.
Fue extraditado a Inglaterra y condenado por fraude a 6 años de prisión. Ahora el trader que acabó con el histórico banco, se gana la vida dando conferencias y asesorando a inversores sobre el riesgo de determinados productos. Gana unos 100.000 euros al año y reconoce que sigue invirtiendo, pero con su propio dinero, no con el de los demás.


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