16 de febrero 2015 - 00:00

Cupones bursátiles

Barry Minkow - 2 a parte - Cuando la tormenta pasó, los activos de la compañía de Minkow, que según la evaluación (que resultó ser falsa) era de 240 millones de dólares, se vendieron por menos de 50.000. La bomba había explotado y al ser expuesto el fraude ZZZ - Best desaparece y Barry terminó encarcelado. En ese momento tenía 21 años, una sentencia de 25 años de reclusión y 26 millones que restituir. Se acabó el juego.

Finalmente su encarcelamiento ascendió a siete años y cuatro meses (enero de 1988 a abril de 1995).

Y es cuando sale de cumplir su condena cuando comienza su verdadera vida.

Lo primero que expresa cuando lo liberan es una verdadera catarsis, un MEA culpa.

"Básicamente el fraude del que fui protagonista fue así: Teníamos un servicio de lavado de alfombras, muebles y cortinas que era legítimo. Debíamos demasiado dinero a muchas personas a las que le pedimos para expandir el negocio. No se podía conseguir préstamos bancarios fácilmente. Me encontré atrapado pagando préstamos a tasas usurarias.

"Me endeudé y empecé a perpetrar un fraude, aparentando que estaba ganando más dinero del que ganaba y a la vez necesitaba pedir más dinero para seguir creciendo. Engañé a los auditores y contadores haciéndoles creer que las cifras que les daba eran reales, porque nadie presta a una compañía que está perdiendo dinero, tenía que ser rentable dentro del proceso de necesitar dinero. Por lo tanto, todo aquello fue el punto crucial y la base del fraude."

Y sigue expresando "tenía mi casa de cinco mil pies cuadrados, con una gran piscina, una Ferrari en la puerta, todo lo material que se puede conseguir con dinero y me preguntaba ¿ésto es todo? Sabía que era un farsante y un ladrón. Nadie más lo sabía entonces. Estaba moralmente arruinado."

Barry, experimentó un cambio personal significativo durante su estadía en la cárcel.

Su nefasta experiencia personal, y luego de siete años de estar en contacto, con delincuentes de guante blanco en la prisión, le sirvió para abocarse a la tarea de " enseñar" a reconocerlos. Mañana continuamos...

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