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Cupones bursátiles
Y si bien los dos empresarios siempre rindieron tributo a su madre sanguínea (realizando en su honor cuantiosas donaciones a diversas fundaciones), reconocen en Fontbona a su madre afectiva.
Muchos mitos han surgido en torno al origen de la fortuna del grupo Luksic, que pasó a manos de Iris Fontbona y sus hijos cuando éste fallece.
Lo cierto es que la madre del fundador del grupo, Elena Abaroa, era hija de un acaudalado empresario antofagastino, dueño de la planta eléctrica de Calama.
Esto permitió a Luksic estudiar en el internado del colegio Hispanoamericano de Santiago (donde aprendió francés) y Derecho en la Universidad de Chile. Tras egresar, su madre le regaló 10 mil dólares y lo envió a estudiar economía a París.
En Francia, dejó los estudios y se dedicó a tareas financieras.
Cuatro años después regresó a Antofagasta con 30 mil dolares que invirtió en una casa de cambios y una concesionaria Ford de su tío. Luego, adquirió, con un socio, la mina de cobre Portezuelo, cuatro años después, una firma japonesa le ofreció comprárla, pidió 500 mil dólares y los japoneses se los pagaron, a los 30 años ya era millonario. Y la historia siguió, hasta llegar a conformar el poderoso grupo.
Iris Fontbona no ejerce el control diario de los negocios que desarrolla el grupo Luksic (la familia se encarga) pero sí recibe periódicamente informes detallados sobre sus empresas y, una que otra vez, asigna roles dentro del conglomerado para llevar "discretamente" las riendas de sus inversiones y mantener un equilibrio de poderes dentro del clan (hijos y nietos que ocupan cargos). El lunes continuamos..


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