21 de marzo 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

Robert Muse Bass-2a- Parte- Robert Muse Bass-1° Parte Luego de arduas negociaciones Bass no consiguió comprar Bell & Howell en abril de 1988. En junio de 1988, Bass hizo una oferta para adquirir Macmillan Inc., una importante editorial y empresa de información, pero la compañía rechazó la oferta y puso en marcha una reestructuración.

Robert Bass ha sido presidente de la Universidad de Stanford y de otras instituciones sociales. Ha colaborado con la Institución Brookings, con la Universidad Rockefeller, las escuelas Groton y Middlesex y el Museo Amon Carter.

Bass y su esposa Anne donaron u$s13 millones para financiar la renovación de la biblioteca de Yale en el Campus de Cross, que fue rebautizada como Biblioteca Bass. En 2005, aportaron 30 millones de dólares a la Escuela de Postgrado de Negocios Stanford, su alma máter. En 2013, entregaron 50 millones de dólares a la Universidad Duke, entidad ésta a la que ya habían ayudado en 1996 y 2001 con u$s10 millones .

Volver al super jet

Desde el último vuelo supersónico comercial hace aproximadamente 14 años, el mundo ha cobrado velocidad en todos los aspectos menos en uno: en lugar de incrementar la velocidad, las líneas aéreas se han abocado en bajar los costos comprando aviones cada vez más grandes con capacidad para un número cada vez mayor de pasajeros. Sin embargo, el sueño de volar más rápido que la velocidad del sonido nunca desapareció. En particular, un puñado de compañías se han empeñado en crear un jet supersónico para empresas. Al frente del grupo está el multimillonario texano Robert Bass, que durante la última década invirtió más de u$s100 millones en su empresa de Reno, Nevada, Aerion Corp.

En realidad, la ilusión de la aviación comercial supersónica quedó en la nada, tras el grave accidente que sufrió el Concorde ( un sueño hecho realidad por aquellos tiempos que terminó siendo pesadilla) en el año 2000 y que motivó su retiro de la aviación el 26 de noviembre de 2003. Si bien el alto costo de mantenimiento y la poca demanda por los pasajes de la aeronave fueron utilizados como las principales razones de su baja, la idea de retomar los vuelos supersónicos para civiles ha vuelto a atraer a los conglomerados aeronáuticos. Tras largos años de letargo, la empresa estadounidense Aerion de Robert Bass tiene ya el plan "para echar a volar el AS2", el primer prototipo de su avión supersónico, en 2021. Mientras el Concorde lo operaban Air France y British Airways, el nuevo modelo supersónico estará sólo al alcance entre los multimillonarios, y se venderá como jet privado.

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