6 de septiembre 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

Pero también esa misma energía con la que defendió a Microsoft la utilizó para salir a hablar en contra de todo lo que no le caía bien, como por ejemplo los seguidores del software libre, con quienes tuvo enfrentamientos continuos, incluso los acusó de haber violado patentes de Microsoft.

También con todas aquellas empresas a las que consideró competencia, como Apple, Oracle, IBM, y otros, siempre destacando la superioridad de Microsoft frente al resto. Negador absoluto de toda falla que aparecía en Microsoft, por más evidente que fuera.

Gran parte de lo que actualmente es Microsoft se debe, sin duda alguna, a Steve Ballmer, pero su forma de actuar y de referirse a los demás hizo que no fuera muy querido por todos.

En 2012, la revista Forbes enlistó a los 5 peores directores ejecutivos a nivel mundial y Steve Ballmer de Microsoft encabezó la lista por no aceptar errores cometidos durante su gestión en la empresa.

El 23 de agosto de 2013, informó que dejaría su cargo en 12 meses.

El 28 de julio de 2014, adquirió la franquicia de la NBA de Los Ángeles Clippers, en 2.000 millones de dólares. La compra de dicha franquicia se dio después de que su anterior propietario, Donald Sterling, fuese obligado a venderla por haber sido captado en imágenes de video haciendo declaraciones racistas.

Finalmente, el 19 de agosto de 2014, Steve Ballmer anunció que dejaba completamente su cargo en la Microsoft Corporation.

Cuando Steve Ballmer dejó su cargo como CEO de Microsoft tenía 57 años, y tras la despedida este singular directivo no tenía nada claro qué haría a continuación, pero una conversación con su mujer fue la que le acabó dando un nuevo objetivo en su vida.

Esa conversación fue la que dio lugar a la creación de USAFacts, un proyecto en el que Ballmer ha invertido más de 10 millones de dólares con un solo objetivo: lograr que el Gobierno de los Estados Unidos sea más transparente con sus gastos. Esta gigantesca base de datos permitirá conocer todo tipo de datos económicos sobre la estructura gubernamental del país norteamericano. Si se quiere saber cuánto pagan de impuestos las grandes empresas o cuántos funcionarios trabajan en Estados Unidos, entre otros interrogantes, Ballmer tiene la respuesta.

Según Ballmer, el proyecto tiene el objetivo de ser totalmente apolítico, y uno de sus principios el de usar únicamente datos gubernamentales y no de proveedores externos para evitar acusaciones de subjetividad.

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