19 de octubre 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

Iris Balbina Fontbona González - 1a parte. Oriunda de Antofagasta, Chile y única hija del matrimonio conformado por Luis Fontbona Buxallen y Enma González Morales. A los 17, Iris Fontbona, estudiante en el colegio Santa María de Antofagasta se casó con Andrónico Luksic padre, viudo de Enna Craig, la madre de Andrónico hijo y Guillermo, que falleció cuando éstos apenas tenían cuatro y dos años.

Y si bien los dos empresarios siempre rindieron tributo a su madre sanguínea (realizando en su honor cuantiosas donaciones a diversas fundaciones), reconocen en Fontbona a su madre afectiva.

Muchos mitos han surgido en torno al origen de la fortuna del grupo Luksic, que pasó a manos de Iris Fontbona y sus hijos cuando éste fallece.

Lo cierto es que la madre del fundador del grupo, Elena Abaroa, era hija de un acaudalado empresario antofagastino, dueño de la planta eléctrica de Calama.

Esto permitió a Luksic estudiar en el internado del colegio Hispanoamericano de Santiago (donde aprendió francés) y Derecho en la Universidad de Chile. Tras egresar, su madre le regaló 10 mil dólares y lo envió a estudiar economía a París.

En Francia, dejó los estudios y se dedicó a tareas financieras.

Cuatro años después regresó a Antofagasta con 30 mil dólares que invirtió en una casa de cambios y una concesionaria Ford de su tío. Luego, adquirió, con un socio, la mina de cobre Portezuelo, cuatro años después, una firma japonesa le ofreció comprarla, pidió 500 mil dólares y los japoneses se los pagaron, a los 30 años ya era millonario. Y la historia siguió, hasta llegar a conformar el poderoso grupo.

Iris Fontbona no ejerce el control diario de los negocios que desarrolla el grupo Luksic (la familia se encarga) pero sí recibe periódicamente informes detallados sobre sus empresas y, una que otra vez, asigna roles dentro del conglomerado para llevar "discretamente" las riendas de sus inversiones y mantener un equilibrio de poderes dentro del clan (hijos y nietos que ocupan cargos).

Pero el verdadero poder de Fontbona no está en Chile o en la relación directa que mantiene con sus hijos y nietos. Su influencia se encuentra al otro lado del Atlántico, en el pequeño principado de Liechtenstein. Allí, la señora ostenta el control de la mesa directiva de las fundaciones creadas por su marido entre los 70 y 80, donde nace la propiedad de todo el imperio que el empresario y su familia ramificaron en Chile, Argentina, Uruguay, Canadá, Estados Unidos, Europa y Croacia. Mañana continuamos.

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