Una rueda "rara" la de ayer. Y no lo decimos por la nula reacción del mercado accionario (un minuto antes de las dos de la tarde la tasa a 10 años se cayó del 1,611% anual al 1,577% para cerrar en 1,594%, un mínimo desde diciembre de 2012) a la nula acción del comité Abierto de la Reserva Federal (lo más que hicieron fue deslizar que "el ritmo de mejora en el mercado laboral se ha ralentizado", -tal vez debieran de haber sido algo más honestos y decir algo así como "los números del empleo de abril fueron horribles"-), sino por el derrumbe de las acciones en los últimos 29 minutos de operaciones, que de una suba del 0,35% (0,49% en lo mejor del día a las 14.05) deprimían 0,23% al Dow siete minutos antes del cierre, que finalizó retrocediendo un 0,2% a 17.640,17 puntos, marcando así su quinta baja consecutiva. Lo curioso de este movimiento es que más allá de decir que fue liderado por las empresas de servicios públicos (estrellas en lo que va de la semana que en teoría deberían de salir beneficiadas con la idea que la Fed subiría no más de una segunda vez su tasa de interés este año; lo mismo que todo el mercado accionario) y las de salud, no hubo más argumentos "visibles" que lo explicaran. Sin "culpables" a la vista -y no queriendo apuntar a cuestiones de mercado o lo que podría a la noche disparar el Banco de Japón-, la mayor parte de los analistas optaron por escudarse tras el "Brexit".
Lo irónico sobre todo lo que está sucediendo es que la economía del mundo que mejor anda (aunque la merma para el PBI que se conoció en las proyección de ayer de la Fed, pasando del 2,2% anual al 2% para este año y de 2,15 a 2% para el que viene, y la merma en la tasa de Fed Funds esperada para 2017 del 1,9% al 1,6% y del 3% al 2.4% en 2018, sugieren otra cosa), con la mejor calidad crediticia, es la que paga la tasa de interés más alta en el mundo desarrollado. ¿Cuánto tiempo aguanta esto?
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