3 de octubre 2011 - 00:00

Curiosas pautas de un show de Cristina

Detrás de cada acto público, la presidente Cristina de Kirchner guarda una serie de demandas.
Detrás de cada acto público, la presidente Cristina de Kirchner guarda una serie de demandas.
No cualquier dirigente logra convencer a Cristina de Kirchner para que visite su provincia o su municipio. La Presidente se volvió muy selectiva al respecto. De hecho, ha reducido al mínimo sus recorridas por el conurbano bonaerense como por el interior del país.

Encontró, además, un recurso ideal para «estar» a la distancia porque, aunque evita determinadas fotos, no quiere despegarse de la inauguración o anuncios de obras, entrega de netbooks, o las actividades que tengan que ver, mediante planes K, con la llegada directa del Gobierno.

Para eso utiliza las teleconferencias que le permiten encabezar, en un mismo acto, varias actividades y en distintos puntos del país.

Sin embargo, a la hora de programar una visita in situ, no cualquiera logra el OK de la Presidente (que evalúa personalmente qué lugares y con quién visitarlos) y cuando lo logra debe, además, cumplir con una serie de requisitores para «recibir» a la primera mandataria.

No son fáciles aunque tampoco imposibles, pero sorprenden por sus requisitos que en algunos casos se trata de antojos, detalles meticulosos o algunas veces revelan obsesiones.

Además del despliegue de seguridad, propio de cualquier jefe de Estado -y que es, incluso, menos numeroso que el de Néstor Kirchner, quien obligaba a desplegar más personal por su hábito de romper el protocolo- Cristina impone una serie de pautas para su recepción.

Son varias. En general, no contempla ningún aspecto referido a la comida pero sí respecto a bebidas: los anfitriones deben tener disponibles varias

botellas de agua mineral, a temperatura media (no congelada ni tibia), exclusivamente de una marca (Nestlé) y que se deben abrir delante de la Presidente.

También exige un dispositivo de ventiladores apuntados hacia el escenario que tengan, además, la posibilidad de arrojar aire frío en los días de temperaturas medianas o altas.

También, cuando se trata de recorridos aunque sean breves, el protocolo que baja presidencia ordena la instalación de baños químicos cada 100 metros por el lugar donde se trasladará Cristina.

Pero el requisito más curioso es que desde ceremonial de la Casa Rosada plantean que en los lugares donde la Presidente va a estar parada o sentada debe haber «aroma a vainilla» por lo cual quienes reciben a la candidata del Frente para la Victoria tienen que salir a buscar aromatizores con esencia de ese sabor.

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