- ámbito
- Edición Impresa
CYNTHIA GARCÍA: “Lanata renunció al periodismo”
Sometida a las bajas temperaturas que impone el aire acondicionado del estudio de Canal 7 donde se emite “678”, Cynthia García termina el día. Son las 22.30 y sus compañeros de panel dejan el lugar, mientras los técnicos desarman parte de la estructura física. La tucumana se queda en su silla para responder a VIERNES.

Cynthia García: Me parece que no se puede analizar esta pregunta sin ponernos en el contexto de la disparidad comunicacional que hay. Si todos estamos en igualdad de condiciones, la televisión pública tendría que tener más pluralidad, más representación de la diversidad política. Lo que sucede es que la disparidad es abismal... La TV pública, así como el canal Encuentro, tiende a mediar entre esa disparidad. Me parece que Canal 7 hace lo mismo que el Estado: media en el mercado. El dominio monopólico también excluye. Cuando estemos en paridad de condiciones, sí podemos sentarnos a hablar de qué programas opositores estarían en la TV pública. Creo fervientemente en la pluralidad de voces, en la crítica. El déficit del periodismo no está en los errores que comete sino en la falta de honestidad intelectual, la falta de pluralismo muchas veces choca con eso. Yo no renuncio al periodismo por ejercerlo con ideología.
V.: ¿No caen muchas veces los medios públicos y algunos privados kirchneristas en falta de rigor, en un exceso de adjetivismo del mismo tono que se le critica a Clarín?
C.G.: Yo puedo responder con mi trabajo. Estoy haciendo un programa en Radio Nacional donde, a dos semanas de empezar, entrevisté cada día a un opositor. Hice notas con el presidente de la Sociedad Rural, con Hermes Binner, Omar Plaini, Diego Santilli, Pablo Micheli...Creo que el exceso de adjetivación es negativo, por eso trato de dar más información que opinión.
V.: Algunos, incluso kirchneristas, sostienen que 678 se entendía antes, cuando se instaló el debate por la ley de medios, pero que el programa ya no es necesario luego del 54%. ¿Cuál es su punto de vista?
C.G.: Avalar esa hipótesis es ubicar a 678 como una herramienta política y no como un programa periodístico. Para mí 678 es un foro de debate político, una mirada contradiscursiva de lo dominante, un lugar donde los panelistas discutimos mucho y apasionadamente. Mi lugar en el programa es dar más información que opinión.
V.: Hay quienes critican que el kirchnerismo es laxo en, por ejemplo, otorgar licencias y hacer cumplir la ley de medios a empresarios vinculados al Gobierno. ¿Lo ve así?
C.G.: No lo sé, estamos a tanta distancia siquiera de hacer ese análisis, todavía no podemos hablar de una reconversión de los activos del Grupo Clarín. Si el Gobierno está siendo laxo o no, creo que la propia ley es el límite. También estoy al tanto de todas las licencias universitarias, radios comunitarias que están empezando, canales del interior de la Argentina. Lo más importante es que no haya concentración mediática.
V.: ¿Son tensos los cruces en los pasillos de Radio Continental?
C.G.: Sí, hay tensión en los pasillos de Radio Continental, porque el programa de Víctor Hugo es diferente al resto de la programación. También se vivió tensión cuando María O'Donnell casi se quedó sin su espacio de 17 a 19, que al final se reconvirtió de horario. Nelson Castro ahí, para mí, tuvo una actitud muy negativa, quería ocupar ese espacio sin importarle si María se quedaba sin lugar.
V.: Usted trabaja con Víctor Hugo desde antes de que él apoyara al Gobierno ¿Se podía disentir en aquella época?
C.G.: Siempre, y aún ahora. En la mesa de Víctor Hugo hay matices muy marcados. Lo interesante de Víctor Hugo es la libertad en el ejercicio de la palabra; no sólo eso sino la búsqueda de la interpelación permanente propia, asumir la propia interpelación sobre lo que uno hace todos los días.
V.: ¿Nunca le resultó difícil trabajar con él?
C.G.: Siempre me resultó difícil pero por el nivel de exigencia que tiene. Hemos discutido y disentido bien, al principio no por una cuestión ideológica sino por encontrar mi lugar en el grupo. La mañana con Víctor Hugo es lo mejor que me pasó periodísticamente, es apasionante trabajar con él.
V.: ¿Qué periodista le gusta del Grupo Clarín?
C. G.: Marcelo Zlotogwiazda me gusta mucho. Claudio Martínez, el productor de Palabras más, palabras menos, para mí hace uno de los programas más interesantes de TN. No tengo problemas en ver formatos del Grupo Clarín, el tema es qué respeto periodísticamente y qué no. El programa de Lanata me parece un buen show de periodismo de impacto, es muy inteligente en inventar la noticia y generar el impacto. Renunció al periodismo y está haciendo un gran programa de show político, le resulta eficaz y se lo reconozco.
V.: ¿Es negativo que sea un show político?
C.G.: Es negativo para el periodismo. Le reconozco la inteligencia en instalar la falacia y en generar el show de impacto, pero le desconozco el periodismo. Claramente ahí hay un déficit periodístico. Ésa es la línea editorial del Grupo Clarín: instalar falacias. Si analizás la renuncia periodística que hizo ese grupo por la presión política que ejerce y el dominio comunicacional que tiene, aun así podés reconocerle ciertas inteligencias. Por ejemplo, a mí me pareció inteligente, pero no respetable, que en los cacerolazos ellos no abrieran el micrófono en vivo, porque las opiniones eran irreproducibles; ése fue el valor agregado del móvil que yo hice en la marcha del 8N.
V.: ¿Qué le quedó de su experiencia en la calle el 8N?
C.G.: Lo más interesante era la reproducción de las consignas deglutidas de los discursos dominantes. Eran un calco del mensaje de Lanata, de TN, de Clarín. A uno le daban ganas de decirles: '¿No querés despertarte?'... Yo creo que había consignas válidas: inflación, inseguridad. Lo que yo les preguntaba era si esa marcha representaba esas dificultades. También había cierta percepción neoliberal del Estado negativo. Eso me llamaba la atención, la falta de pensamiento propio. Las agresiones personales decidí saltarlas. Uno tiene que correrse de esos egos si quiere lograr objetivos más colectivos.
V.: ¿Votó a Néstor y a Cristina Kirchner?
C.G.: Voté a Cristina, no a Néstor. En 2003 creo que voté a Carrió.
@GuadaRivero
BIO
San Miguel de Tucumán, 1972.
Estudios: Escuela 9 de Julio de Tucumán (primaria, en Tucumán), Instituto Esteban Echeverría (secundario, en Munro), Abogacía y Comunicación en UBA (inconclusas).
Trabajo: Conduce A cara lavada, en Radio Nacional, de lunes a viernes de 7 a 9; es columnista en La mañana, programa de Víctor Hugo Morales, Radio Continental; panelista en 678, en Canal 7.
Está leyendo: Tratado de Derecho Penal, de Eugenio Zaffaroni; La cuestión criminal, de Eugenio Zaffaroni; y El último joven, de Juan Boido.
Si Scioli es el candidato del kirchnerismo en 2015, ¿lo vota?: No, contundentemente.

