5 de abril 2011 - 00:00

De campaña con empresarios

El Club Americano fue escenario ayer al mediodía de otra vuelta más en la puja por la candidatura a la presidencia de la Nación de la UCR. Ernesto Sanz aprovechó la invitación a almorzar de la Cámara de Comercio Argentino-Norteamericana y de la fundación Diálogo Argentino para despacharse contra el Gobierno de Cristina de Kirchner y, de paso, castigar la notoriedad fallida de Julio Cobos, según interpretó Sanz el fenómeno de crecimiento de imagen del vicepresidente a raíz de su intervención en aquella votación a favor del campo en el caso de las retenciones. En la mesa principal se acomodaron junto a Sanz el presidente del Club, José Irigoyen; el titular de Diálogo, Luis Rubira, el secretario de la UCR, exjefe de campaña del mendocino Jesús Rodríguez, y el consejero político de la embajada estadounidense Alexis Ludwing.

No hubo ni una elipsis siquiera acerca de su verdadero contendiente; Ricardo Alfonsín, a quien la Junta Electoral Nacional de la UCR ya proclamó como candidato a presidente del radicalismo luego de la retirada de Sanz.

El senador mendocino inició su discurso -previo al almuerzo- y no paró hasta demoler una a una las decisiones políticas del kirchnerismo desde la manipulación del Consejo de la Magistratura, pasando por el sometimiento a gobernadores e intendentes, el clientelismo, los errores en la resolución de las usurpaciones de terrenos públicos, el descontrol en la lucha contra el narcotráfico. En este punto mencionó el caso del narcoavión que despegó con cocaína de la base de Morón y cómo fallaron los servicios de inteligencia. Dijo que el episodio mostró la falta de confianza que existe en el extranjero. «La inteligencia española sabía de antemano el movimiento, cuándo despegaba el avión, qué llevaba y cuándo aterrizaría, ¿por qué sabiendo todo eso no dio aviso?», se preguntó: «Porque no nos tienen confianza». Aprovechó para fustigar a Aníbal Fernández por su inacción, ejemplificó con material publicado por los diarios extraído de WikiLeaks; esos cables secretos de la embajada norteamericana en Buenos Aires aseguran que Fernández dijo ante funcionarios y legisladores estadounidenses en 2005: «No quiero engañar a nadie con que el Gobierno puede ganar la batalla contra las drogas».

En un público lleno de empresarios interesaba conocer alguna propuesta; se quedaron con las ganas. Sólo mencionó que en materia de jubilaciones apoyaba el sistema de reparto, que apunta a un Estado regulador o árbitro, pero ni «omnipresente como lo es ahora ni mercadocentrista», en referencia a la etapa de Carlos Menem.

Eso sí, recitó la adhesión a una política exterior racional y vinculación madura con los Estados Unidos, «sin sobreactuaciones como las del avión de la Fuerza Aérea norteamericana detenido en Ezeiza». Por primera vez se escuchó al senador una definición en materia de Defensa; la dijo a raíz de una pregunta concreta: «Si gano la presidencia, no voy a dejar contento al sector militar porque hay otras prioridades en el orden social antes que el presupuesto de las fuerzas».

También mencionó que seguirá la línea que marca la justicia en relación con los juicios a quienes participaron en la lucha antiguerrillera en los años 70.

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