19 de junio 2013 - 00:00

De la bonanza económica al temor a una crisis

Guido Mantega
Guido Mantega
Brasilia - El Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos debían hacer despegar la economía brasileña, pero la reactivación se está haciendo esperar y el Gobierno y el Banco Central enfrentan fuertes presiones para mantener en marcha a uno de los principales países emergentes.

Brasil pasó de ser la gran esperanza a un candidato a la crisis. Pese a la organización de los grandes eventos deportivos, a los que se suma ahora la Copa de las Confederaciones, la realidad sigue lejos de ser color de rosa: el crecimiento es débil, la inflación se desboca, las reformas quedan a medias y aumenta el endeudamiento público. El real ha llegado a su menor nivel en cuatro años.

Los temores se deben sobre todo a la experiencia de años pasados, comenta el experto del Citigroup Nicolas Riva: "El análisis histórico muestra que cuando la moneda se debilita los inversores huyen de Brasil". Se ven afectados tanto las divisas como las acciones e inversiones directas. "Lo que sí es un problema es la inflación", consideró .

Con un 6,5% de inflación, la tasa se ubica claramente por encima del objetivo del 4,5% fijado por el Banco Central, que de hecho ya tiró de las riendas y elevó la principal tasa de interés del 7,5 al 8%.

Pese a esta medida excepcional en un entorno de bajos intereses, el real sigue cayendo, lo que apunta a que los inversores creen que también está a punto de llegar el final de la política de extrema flexibilidad monetaria en EE.UU.

Eso es justamente lo que pidió el ministro de Economía, Guido Mantega, hace unos meses, pero desde entonces la situación empeoró.

La agencia de rating Standard & Poor's (S&P) ya lanzó la alarma y llevó de "estable" a "negativa" la perspectiva relacionada con la nota de la deuda del país. La calificación de Brasil es de BBB, dos niveles por encima de los considerados "bonos basura", es decir especulativos.

S&P critica sobre todo el estancamiento del crecimiento, aunque también menciona el aumento de la deuda pública como motivo de preocupación. Tras un crecimiento del PBI de un 7,5% en 2010, la expansión cayó al 2,7% en 2011 y a un escueto 0,9% en 2012.

Para 2013 muchos analistas esperan una mejora, en un país considerado en pleno "boom" cuando se le adjudicaron el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Sin embargo, problemas internos como las barreras burocráticas, las complicadas leyes fiscales y las intervenciones estatales alejaron a los inversores. En los primeros tres meses la economía creció un 1,9% respecto del mismo período del año pasado, bastante menos de lo esperado. Los expertos han reducido por ello al 2,5% la expansión prevista para 2013, desde el 4% inicial.

Los expertos creen que parte de la responsabilidad es la falta de reformas y la apuesta del Gobierno casi en exclusiva por el consumo interno. Ahora, con un real débil, es difícil generar crecimiento a través de las exportaciones. Y el Banco Central enfrenta el principal desafío: mantener la inflación a raya sin ahogar el debilitado motor económico.

Agencia DPA

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