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De la política criminal a la mezquindad política
Otros sectores de la oposición se han dejado seducir por el atajo de atribuir políticamente a un Gobierno el ser un "furioso garantista" en épocas de inseguridad ciudadana y víctimas desprotegidas,cuando no es verdaderamente cierto. Pero seamos honestos: tampoco un anteproyecto de Código Penal puede generar -ni siquiera el más malo-, un serio problema de impunidad, ni un aumento de penas se relaciona con la seguridad ciudadana. Esa mentira surge a flor de labios de la política partidaria de más baja monta. Este anteproyecto reveló que hoy existe en la Argentina un debate que no se da y que subyace a la discusión de la reforma del Código Penal y es el sistema penitenciario argentino. Mientras que la Constitución nacional, en su artículo 18, habla de cárceles sanas y limpias para la reinserción social de los delincuentes,la sociedad en su mayoría, reclama un sistema penitenciario de castigo, donde el delincuente pague su pena.
El egoísmo y autismo del Gobierno le ha dado aire a los peores proyectos opositores: una historia repetida. Queda para quienes aspiramos realmente a una Argentina mejor trabajar seriamente en los próximos períodos en el desarrollo de un modelo eficaz de prevención del delito, el debate de un modelo de política penitenciaria acorde, y la reforma del Código Penal sobre la base de éste u otro anteproyecto, preservándolo de la agenda electoral a fin de tener una visión completa del sistema normativo que no puede tener fisura alguna, sobre todo cuando estamos hablando de la seguridad y la libertad de los ciudadanos.
*Subsecretario de Asuntos Públicos de la CABA


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