10 de agosto 2011 - 00:00

De la Sota liberó al PJ para votar en primarias

Cristina de Kirchner reunió anoche a intendentes y a jefes comunales cordobeses en la Casa Rosada. Otra postal de la saga del PJ cordobés.
Cristina de Kirchner reunió anoche a intendentes y a jefes comunales cordobeses en la Casa Rosada. Otra postal de la saga del PJ cordobés.
José Manuel de la Sota coronó, a través de terceros, el operativo despegue: no sólo ratificó la lista peronista de diputados nacionales, sino que la cúpula del PJ cordobés decidió ayer ser prescindente frente a las primarias del próximo domingo.

El vocero de ese doble juego fue Carlos Caserio, mano derecha de De la Sota y primero en la boleta de Unión por Córdoba, sello que eligió el peronismo cordobés para inscribir una lista diferente de la del Frente para la Victoria, y que irá sin el tramo «Cristina presidente».

La prescindencia partidaria, que la Casa Rosada contemplaba como un recurso posible y no del todo complicado, tuvo un giro en boca de Caserio, quien precisó que el partido que preside -en reemplazo de Juan Schiaretti, que ocupa el primer lugar, pero lo delegó por ser gobernador- convoca a votar por Cristina de Kirchner, Eduardo Duhalde o Alberto Rodríguez Saá.

Esa enumeración es, desde el punto de vista de De la Sota, razonable. El gobernador recién electo con más del 42% no tenía motivos para rifar ese resultado en cualquiera de los tres postulantes peronistas. Eligió, entonces, un recurso ecuánime: dar libertad de acción.

A pesar de que esa posibilidad, en la teoría, no le disgustaba al Gobierno -anoche, todavía, la creía más conveniente que el hecho de que De la Sota exprese su apoyo a otros postulantes-, tiene un eco incómodo: quiere decir que el aparato del PJ, orgánicamente, no «moverá» la boleta K.

Por esa razón, y notificada de esa cuestión, la Casa Rosada reunió anoche a unos 70 dirigentes cordobeses para que «trabajen» a favor de la boleta de Cristina de Kirchner. Es una apuesta riesgosa: un mal resultado revelará la dependencia K del aparato del PJ; una buena performance deteriorará las chances de De la Sota en la futura negociación con el Gobierno.

Acuerdos

Ayer Caserio dejó de lado la cautela que hasta ahora mantuvo De la Sota, un experto en los equilibrios. «Teníamos un acuerdo con el peronismo nacional, pero ellos impugnaron nuestra lista. Nunca va a haber compromisos que la gente no conozca», dijo ayer el titular del PJ al confirmar que seguirá en pie esa boleta y, además, que como partido no convocarán a votar a favor de ningún candidato en particular.

Anoche, en el Salón de las Mujeres, Cristina les dedicó a los cordobeses un tratamiento preferencial que no tuvo con otras provincias. La premura para reunir a los referentes puede leerse como un signo de preocupación de la Casa Rosada, que espera con intriga las primarias.

A pesar de que dos meses atrás ese turno electoral se consideraba un trámite, la sucesión de elecciones perdidosas -dos veces en Capital y una en Santa Fe- y el triunfo autónomo de De la Sota en Córdoba encendieron algunas alertas en el Gobierno.

Por eso, rápidamente, se montó el dispositivo electoral con una preocupación adicional: en ese turno, salvo presidente y diputados nacionales, no se vota ningún otro cargo en la provincia. La dirigencia viene, además, agotada de la disputa por la gobernación. Por esa razón, se espera poco esfuerzo y se advierte sobre un bajo nivel de concurrencia.

La elección del domingo, además de poner a prueba el real nivel de adhesión de Cristina en la provincia -una encuesta que repasó en estas horas el delasotismo le otorgaba unos 30 puntos, con Ricardo Alfonsín segundo con 15 y Hermes Binner tercero con 10-, es un desafío para Fabián «Pipi» Francioni, primer candidato a diputado nacional que despunta como la nueva referencia K en la provincia.

Un mal resultado puede ser el anticipo del fin de la bendición con que lo «premió» la Casa Rosada.

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