29 de junio 2009 - 00:00

De Narváez ahora apunta a la Gobernación

Francisco de Narváez apunta ahora a sumar apoyo de más intendentes del PJ para postularse a gobernador de Buenos Aires en 2011.
Francisco de Narváez apunta ahora a sumar apoyo de más intendentes del PJ para postularse a gobernador de Buenos Aires en 2011.
Ya sabiéndose ganador, Francisco de Narváez dio ayer, pasadas las 22.30, las primeras órdenes a sus seguidores. Hay que mantener la humildad. Hay que tratar como un igual a Felipe Solá. Hay que seguir trabajando y ahora por la gobernación de Buenos Aires. Hay que hablar con los intendentes que no nos apoyaron e invitarlos a participar. Tenemos que trabajar para definir el bloque en el Congreso. Una veintena de asesores y colaboradores varios, que hace más de seis años que lo acompañan, tomaban nota mental; pero esperaban el momento clave: la decisión de su jefe de anunciar la victoria.

De Narváez votó cerca de las 11 en Luján, unos minutos después que Néstor Kirchner. Durante todo el trayecto se mostró acompañado por su doble del segmento humorístico «Gran Cuñado» de «Showmatch», y enseguida fue rodeado de gran cantidad de personas que querían saludarlo. Después de votar y cercado por una multitud de seguidores, De Narváez evitó romper la veda al decir: «No puedo hablar, solamente espero que todos expresen su voto con tranquilidad». «Sé que hubo atrasos en algunas partes de la provincia, pero de a poco se está normalizando», tranquilizó el candidato. Caminando hacia su automóvil hizo un último llamado a votar y a que «este acto eleccionario finalice de manera ejemplar».

Reconocía, mientras tanto, que ayer no se producían las irregularidades múltiples de dos años atrás, a la vez que saludaba a un doble de Michael Jackson que amenizaba la espera.

Presencias

Entre las 17.30 y las 18.45, todos los seguidores de De Narváez ya estaban en el reservado especial de la provincia de Costa Salguero. En el listado se incluía a Felipe Solá, especialmente efusivo con el sector del primer candidato a diputado. Antes, Solá había votado en Mercedes, y se permitió hacer ante la prensa una promoción especial de los restoranes de la ciudad y de su crecimiento como plaza turística para los fines de semana largos. «No se lo pierdan», lanzó a las cámaras.

En Costa Salguero, además de los victoriosos y los electos, hubo grandes ganadores. Fueron los invitados, curiosos y periodistas que pudieron ingresar, que disfrutaron del mejor catering en años de coberturas de búnkers electorales. Respetando los horarios gastronómicos, entre las 18 y las 20 circuló el bandejeo de la merienda, con bebidas calientes de todo tipo (incluyendo tés exóticos y cantidad de «mates listos»), junto con facturas de todo valor agregado, budines, madalenas y hasta norteamericanas donas, especialmente pedidas para la ocasión. Desde las 21, el panorama cambió radicalmente, y comenzaron a llegar grandes pizzas, sándwiches de todo contenido, saladitos, cazuelas de pollo y lomos, con variedad de bebidas no alcohólicas. En todo momento, además, hubo disponibilidad de café. «La noche va a ser larga, pero tomen todo lo que quieran, que hay espaldas», se ufanaban los organizadores.

Hasta las 20.30, los asesores de De Narváez circulaban, confiados, con sus bocas de urna; y protestaban por lo bajo cada vez que algún kirchnerista aparecía por TV con sus resultados contrarios. «Nosotros mostramos ventajas de un punto y medio y ellos de seis puntos, no nos van a creer», se decían entre ellos. Para colmo, a esa hora, sus compañeros de PRO Capital ya bailaban en el escenario festejando el triunfo de Gabriela Michetti. El panorama cambió cerca de las 21, cuando el Ministerio del Interior puso en pantalla los primeros cómputos oficiales, ya con los tres puntos de ventaja para De Narváez. El diputado paró la euforia, pidió que esperen cierto tiempo y sólo autorizó a una veintena de seguidores a que se muestren en los festejos del escenario, incluyendo el revoleo de pañuelos amarillos.

A medida que el panorama continuaba favorable, la euforia subía de tono. Hubo entonces otro reto del candidato. «Aún falta contar votos. Aún los fiscales tienen que trabajar». Gustavo Ferrari, mano derecha de De Narváez, tomó la posta y subió en solitario al escenario para decir que la presencia de los fiscales hasta el final del recuento de votos en cada localidad «es clave». «Sigan en las mesas, sigan trabajando», fue la arenga antes de conocerse el resultado final.

Mientras tanto, una actividad entretenía a la tropa de De Narváez: mirar la página de la agencia gubernamental Télam mostrando el giro del triunfo histórico de Kirchner a la derrota oficial.

A las 23.30, puntuales, De Narváez, Solá y Kirchner (más tarde se sumó Michetti) subían uniformados con camisas lisas arremangadas y anunciaron el triunfo. «Llegó la hora de pelear menos y trabajar más».

«Que ahora Kirchner denuncie fraude», bromeaba la tribuna, mientras saltaba abrazada al doble de De Narváez de «Gran Cuñado», de igual festejo que el original.

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