En los primeros 30 minutos, las acciones líderes se desplomaban un 3,57%, comenzando a recuperarse pasadas las 12.07 (mínimo, un -3,68%), entrando a territorio ganador recién media hora antes del cierre, de manera que al sonar la campana el Merval quedaba en 11.842,55 puntos, un 0,45% arriba. Una rueda fácil de vincular a los vaivenes de la Petrobras brasileña, que arrancando con una pérdida del 5,8%, pasó pocos minutos después de las 16 al terreno positivo, para terminar el día un 1,48% arriba, abriendo siempre el camino para las demás cotizantes. Esto nos obliga a explicar qué sucedió en torno a ella, lo que resumimos en dos elementos: primero, el precio del petróleo, que de perder un 4,11% en arranque, cerró con una suba del 0,67%, a u$s 52,88 por barril (WTI). El segundo son los rumores, sobre los cuales no queremos adentrarnos, más allá de que fueron rampantes como demuestran que YPF (golpeada por el "congelamiento" de los subsidios al gas, algo con cierto tufillo de "interna" y problemas en la macro) perdiera un 1,28% y Tenaris quedara sin cambios. Al final, con 30 alzas y 30 bajas sobre un total de 68 papeles, en una jornada entonada por la suba del "blue", se marcó el mayor volumen en acciones para lo que va del mes, aunque aún un 13% debajo del promedio diario del año. Podemos descartar así la teoría de los catetos repipis, que la recuperación de las acciones se vinculó a los poderes especiales concedidos a la nueva Agencia de Investigaciones para investigar a quienes "lleven a cabo acciones tendientes a la desestabilización de gobiernos democráticos mediante corridas bancarias y cambiarias, desabastecimientos golpes de mercado, etc." (perdón por no saber qué es una acción "tendiente", qué es la "desestabilización" de un Gobierno, que incluye el "etc.", etc.).
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