De Piketty al BCE (II)

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Posiblemente el mayor error de Thomas Piketty -como Marx- sea la pretensión de encontrar una fórmula que sintetice al capitalismo. Para el alemán esta fórmula era M-C-M (Dinero-bienes-dinero) y para el francés es "r>g" (retorno de activos mayor que el crecimiento económico). En el primer caso, como la creación de riqueza necesaria para completar el circuito depende de la plusvalía que sólo aporta el trabajo, y como la tasa de retorno sería decreciente (para mantener un mismo retorno se debe explotar cada vez más a los proletarios; esto lo abreva en David Ricardo), llega un momento en que el sistema colapsa dando paso al siguiente ciclo histórico: comunismo. En el segundo no existe un determinismo histórico y mientras se pueda acotar el crecimiento de "r" (la tasa de retorno sería estable en el tiempo -4/5%-, pero, salvo accidentes y en menor medida la educación, la apertura comercial y la migración, sólo una fuerte intervención estatal e impositiva puede evitar que el capital se concentre cada vez más), el capitalismo, que "per se" es útil a pesar del problema de la desigualdad, puede continuar brindando sus beneficios. El problema con estas visiones es que eso que llamamos capitalismo es un sistema adaptativo que muta de manera permanente (por ejemplo, Uzbekistán no es Suiza), por lo que no se puede definir una "fórmula universal" para explicar su pasado, su presente y su futuro (D. Acemoglu y J. Robinson. "El ascenso y la declinación de las leyes generales del capitalismo", 2014). En este punto, en contra de Pikkety, la evidencia empírica es que secularmente la tasa de retorno sobre el capital es decreciente -si excluimos viviendas; Esteban E. Maito, "La transitoriedad histórica del capital", 2014-, lo cual es natural si tenemos en cuenta su acumulación física por herencia y prolongación de la vida laboral (independientemente de la desigualdad, en valores absolutos y relativos, hoy hay más personas en la clase media -pequeños capitalistas- que nunca). Mañana vinculamos esto con el QE del BCE. El 0,79% que perdió el viernes al cerrar en 17.672,6 puntos redujo la suba semanal del Dow (la primera desde el 26 de diciembre) al 0,92%. Lo que sigue: Rusia, Grecia, Ucrania, la Fed, el euro, el petróleo, etc.; una semana complicada.

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