El Gobierno volvió ayer a interceder para dejar sin efecto un paro, después de que trabajadores de estaciones de servicio agrupados en el Sindicato Unido Petroleros e Hidrocarburíferos convocaran a una huelga de 24 horas para reclamar «garantías» tras una presunta agresión a un empleado. El incidente, de acuerdo con el SUPeH, se registró el viernes último en un centro expendedor de la localidad bonaerense de Olavarría, en medio de una interna sindical, y motivó que las autoridades del gremio dispusieran la realización de una medida de fuerza que se inició ayer al mediodía e iba a prolongarse hasta hoy a las 12. Sin embargo, el Gobierno intervino y logró desactivar el paro, según expresó el secretario general de SUPeH, Antonio Cassia, que indicó que el mediador fue el propio ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. «Levantamos la medida», sostuvo Cassia, tras haber denunciado que el viernes último en Olavarría un trabajador del SUPeH fue agredido por militantes de otro sector sindical, vinculados al Partido Obrero (PO) y a la Federación de Obreros de Estaciones de Servicio y Garajes (Foesgra).
El gremio que maneja Cassia había convocado a un paro por 24 horas en estaciones de servicio bonaerenses para reclamar «garantías» que permitan evitar «brutales ataques», como el que supuestamente ocurrió el viernes pasado. La semana pasada, el Ejecutivo nacional, por intermedio del Ministerio de Trabajo, recurrió a una conciliación obligatoria para dejar sin efecto una amenaza de huelga anunciada para el viernes por las autoridades de Foesgra, justamente, en el marco de un conflicto que mantienen con la petrolera YPF.
Directivos de ese gremio se habían reunido con funcionarios nacionales, pero al no llegar a un acuerdo decidieron lanzar una medida de fuerza para el viernes, justo antes de la celebración de año nuevo y el comienzo de la temporada de verano 2012, con el consecuente aumento de la demanda de combustibles.
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