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Deaver quiere que sus lectores no duerman
Jeffery Deaver, el autor de policiales estadounidense que consiguió permiso para continuar la saga de James Bond, presentó en Barcelona su última novela negra «Luna Fría».
Deaver, que fue periodista y cantautor de folk antes de convertirse en prolífico escritor de novelas policiales, se encuentra estos días en Barcelona, convertida en la capital mundial del crimen literario, para participar en un debate junto con Karin Slaughter en el marco del festival de novela BCNegra.
Asimismo, aprovechó para presentar su última novela publicada en español, «Luna fría» (Umbriel), el sexto título de la saga protagonizada por su cuadripléjico criminólogo Lincoln Rhyme, que en el cine tiene la cara y la voz de Denzel Washington, algo que le parece «estupendo», aunque en su historia no sea afroamericano.
En esta ocasión, Rhyme, con la ayuda de la siempre eficiente detective Amelia Sachs (interpretata en el cine por Angelina Jolie), deberá luchar contra un asesino en serie apodado «El Relojero» porque deja junto a sus víctimas un reloj con una carta.
Deaver explica que quería que su detective, que tiene como modelo a Sherlock Holmes, se enfrentara contra una especie de Doctor Moriarty, «un villano delicioso, que crea sus diabólicos planes con la misma precisión con la que construye un reloj, que es su hobby».
El autor estadounidense reconoce que incluso a él le cuesta en ocasiones hablar de la sustancia de sus historias porque le gustan mucho los giros argumentales y las sorpresas, con finales que llevan al lector a agarrarse a la silla.
«A la hora de sentarme ante la computadora sigo una especie de modelo. Creo a todos mis personajes y los hago lo más creíbles posibles, poniéndolos en una olla con agua muy caliente, sobre un fuego intenso», dijo.
Es por eso que «siempre hay mucha sustancia, corrupción y mucho mal, todo al mismo tiempo», y confiesa: «Quiero asegurarme de que mis lectores no duerman cuando leen mis libros».
Si cuando empezó escribía en los largos trayectos de tren que hacía entre su casa y Wall Street, ahora, según explicó ayer, la escritura se ha convertido en un oficio «como ser piloto de aerolínea o editor», con un enfoque «muy metódico».
En este sentido, dice que escribe un título por año, dedicando ocho meses a hacer un esquema de entre 150 y 200 páginas y una investigación sobre lo que va a tratar; con ese material escribe durante dos meses el cuerpo central de la novela y luego otros sesenta días los dedica a las correcciones y a la reescritura.
«Ernest Hemingway ya dijo que no hay grandes escritores, sino grandes reescritores», recordó.
Respecto a su experiencia como padre del último James Bond, Jeffery Deaver sólo tiene buenas palabras para los herederos de Ian Fleming.
«Disfruté mucho durante todo el proceso de creación de Carta Blanca, pero acordé con los herederos de Fleming escribir un solo libro, porque millones de fans en todo el mundo lo que querían después eran más historias de Lincoln Rhyme y de Kathryn Price» (sus personajes más conocidos).
Precisamente, acaba de culminar una nueva historia protagonizada por la experta en interrogatorios Kathryn Price, en la que aparece un acosador persiguiendo a una joven cantante de country.
De su nuevo proyecto destaca que ha compuesto varias canciones que se están grabando ahora en un estudio en Nashville. «Esta misma mañana tengo que llamar para escuchar algunas y ver si se pueden dar por buenas, puesto que vamos a lanzar un álbum con estos temas».
Sobre si volverá a ponerse ante un micrófono para cantar, Deaver señaló que no lo hará porque respeta demasiado a los lectores.
Agencia EFE


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