31 de mayo 2011 - 00:00

Debate ruin entre Keiko y Humala

Lima - Sellaron su encuentro con un apretón de manos y un beso. El por instantes acalorado debate entre los dos candidatos presidenciales peruanos a la segunda vuelta bajó su intensidad durante tan sólo unos segundos para aliviar las tensiones y confrontaciones del momento.

El lujoso hotel del distrito de Miraflores donde se desarrolló el debate entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala la noche del domingo se convirtió por segunda vez en escenario de una polémica de este tipo. En 2001, había sido el lugar de discusión entre Alejandro Toledo y Alan García.

Eran 1.200 los policías que resguardaban el recinto sin mayores contratiempos y que tenían a su disposición un helicóptero para una eventual emergencia. El debate organizado por el Jurado Nacional de Elecciones se dividió en cuatro bloques temáticos, uno de preguntas ciudadanas y otro de palabras finales. Ni Fujimori ni Humala son grandes oradores, pero ambos se vieron forzados a hablar de pobreza, seguridad y narcotráfico, institucionalidad democrática y economía e inclusión social.

«Comandante Humala» y «ex primera dama del Gobierno de Alberto Fujimori» fueron las frases que utilizaron para referirse a su contrincante. La primera fue en alusión a la condición de militar en retiro del izquierdista y la segunda por el rol que desempeñó la derechista durante la gestión de su padre, el ahora encarcelado exmandatario.

Humala criticó el Gobierno de Alberto Fujimori y dijo que éste «debía devolver el dinero que le robó al país», al igual que otros «corruptos» como Vladimiro Montesinos, su hombre de confianza. Recalcó en varias ocasiones las supuestas esterilizaciones forzadas que se realizaron durante su régimen y alertó que éste quiere reinstaurarse, pues la candidata cuenta con el mismo entorno que acompañó a su padre. «Yo no tengo acusaciones por violaciones a derechos humanos. La Justicia que me absolvió fue la que condenó a su padre, que está preso por corrupto y violador de derechos humanos», sostuvo Humala en uno de los momentos más candentes del debate.

«Si quiere debatir con Alberto Fujimori, vaya a la Diroes (la cárcel policial donde se encuentra). Si yo soy elegida presidenta del Perú, seré yo quien tome las decisiones», respondió su contendora en un tono altisonante que rompió el aplomo que la había acompañado. Los aspirantes señalaron que si son elegidos para el cargo, llamarán a su oponente para tener un Gobierno de concertación, medida que contrasta con la polarización y las pullas de la campaña. El estrecho margen que separa a ambos en las encuestas ha hecho que se mantenga un empate técnico, por lo que cada gesto de los candidatos en esta semana puede ser crucial para atraer votos de los electores aún indecisos.

Fujimori, de 36 años, y Humala, de 48, despiertan grandes resistencias entre la población, pero finalmente uno de ellos llegará al poder.

Agencia DPA

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