6 de septiembre 2010 - 00:00

Debilitado, el terrorismo vasco declaró una tregua (convence a pocos)

El video dirigido a la cadena británica BBC es visto en un pub irlandés en la localidad de Hernani, cerca de San Sebastián, uno de los bastiones de los abertzales.
El video dirigido a la cadena británica BBC es visto en un pub irlandés en la localidad de Hernani, cerca de San Sebastián, uno de los bastiones de los abertzales.
Madrid - Acorralada por su debilidad, la organización separatista ETA anunció ayer un «alto el fuego» como una iniciativa que busca «poner en marcha un proceso democrático» en el País Vasco. La noticia, que era esperada en los últimos meses, fue recibida con escepticismo por el Gobierno central de España y por el Ejecutivo vasco, debido a los incumplimientos de treguas anteriores por parte de los terroristas.

«ETA hace saber que ya hace algunos meses tomó la decisión de no llevar a cabo acciones armadas ofensivas», informó en un video difundido por la cadena de TV inglesa BBC que muestra a tres encapuchados y una voz femenina que habla en vasco.

«ETA se reafirma en el compromiso con una solución democrática para que, a través del diálogo y la negociación, los ciudadanos vascos podamos decidir nuestro futuro de forma libre y democrática», indicó.

«Si el Gobierno de España tiene voluntad, ETA está dispuesta, hoy igual que ayer, a los mínimos acuerdos democráticos necesarios para emprender el proceso democrático», ofrece. «Así se lo hemos hecho saber también a la comunidad internacional», añadió. En el comunicado no aclara si el actual «alto el fuego» es permanente o temporal, ni alude al pedido de la izquierda abertzale (izquierda vasca) para que adopte una tregua permanente y verificable.

Los partidos políticos locales recibieron con prudencia y desconfianza el anuncio de un nuevo alto el fuego, a la vista del resultado de anteriores experiencias, y subrayaron que lo que debe hacer la banda es abandonar las armas para siempre.

El anuncio es «absolutamente insuficiente», «ambiguo» y «fraudulento» porque ETA «no responde a lo que la inmensa mayoría de la sociedad vasca exige y demanda de ETA, que es que deje definitivamente la actividad terrorista», aseveró el ministro vasco de Interior, Rodolfo Ares, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). El Ejecutivo, que preside José Luis Rodríguez Zapatero, aún no se había pronunciado directamente sobre el anuncio.

Paralelamente, el opositor Partido Popular (PP), por boca de su vicesecretario general, Javier Arenas, expresó su desconfianza y alertó contra estos pronunciamientos: «En el PP ya tenemos experiencias de altos el fuego y treguas, y todas han terminado siempre igual: muy mal para el conjunto de la sociedad española».

En esa línea, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) lamentó que el contenido del comunicado «no es el que ETA debe a la sociedad vasca ni el que ésta esperaba», una posición que también fue compartida por Izquierda Unida (IU): «ETA queda corta», aseguró el partido.

Como contracara, el movimiento de la izquierda abertzale, que hoy tiene a sus partidos proscriptos, declaró que el anuncio es un «aporte de valor incuestionable para la instalación de la paz» y hace «irreversible» la apertura de «una nueva fase política en Euskal Herria». En la misma línea se pronunció el líder del partido católico norirlandés Sinn Féin, Gerry Adams, quien celebró el anuncio y llamó a Madrid a dar una respuesta «positiva».

El nuevo alto el fuego se produce tras más de un año sin atentados mortales y con una banda terrorista muy debilitada y acosada en los frentes policial, judicial y político, no sólo en España, sino también en Francia y en Portugal. En este último pretendía reeditar su antiguo «santuario» francés.

ETA, considerada organización terrorista por la Unión Europea (UE), es responsable de la muerte de 829 personas en más de 40 años de violencia por la independencia de Euskal Herria, una «gran nación vasca» formada por el País Vasco español, la vecina región de Navarra y el país vascofrancés. Desde entonces cumplió tres treguas.

La organización respetó su último alto el fuego entre marzo de 2006 y junio de 2007, período en el que el Gobierno de Zapatero trató de iniciar una negociación, sin éxito, para que ETA depusiera las armas. Era la tercera vez que un Ejecutivo español lo intentaba.

ETA rompió de facto esta tregua con un atentado el 30 de diciembre de 2006 en el estacionamiento de la terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas en el que murieron dos ciudadanos ecuatorianos. Luego ETA reanudó sus acciones violentas y desde entonces mató a 10 personas, entre ellas agentes de seguridad y un ex concejal socialista.

En los últimos meses, el movimiento separatista se movilizó en torno a Batasuna, el ilegalizado brazo político de la formación. Su objetivo ha sido pedir un alto el fuego a ETA y poder así constituir un partido que pueda presentarse a las elecciones municipales del País Vasco en la

primavera boreal de 2011 y evitar así desaparecer del

panorama político vasco.

Agencias EFE, AFP,

Reuters, ANSA y DPA

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