Debuta hoy estrategia PRO ante paro: redes sociales vs. “Gordos”

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El uso de la tecnología azuzando a la “grieta” puede jugar un papel clave ante la primera huelga general a Macri. Diferencias con Alfonsín y De la Rúa.

A 16 meses de haber asumido, el presidente Mauricio Macri enfrentará hoy la primera huelga general. Un tiempo significativamente mayor que el que pudieron resistir los otros mandatarios no peronistas desde el advenimiento de la democracia. Raúl Alfonsín lo sufrió a los nueve meses y Fernando de la Rúa, a tan sólo tres de haber iniciado su gestión. Distinta fue la suerte que tuvieron los jefes de Estado que surgieron del Partido Justicialista: Carlos Menem tuvo su primer paro nacional a los 40 meses, Néstor Kirchner, a los 47, y Cristina de Kirchner, a los 57.

De todas maneras, el Gobierno de Cambiemos logró superar con mayor éxito que los radicales las embestidas gremiales desde diciembre de 2015 (la aprobación de la ley "antiempresas" por el Congreso y el veto presidencial, por ejemplo) y así evitar una protesta de gran magnitud al menos durante el primer año de su gestión. Pero esa no será la única diferencia que tendrá la huelga de hoy respecto de la que tuvieron como protagonistas mandatarios de la UCR.

Por primera vez se pondrá en disputa, en una medida de fuerza de estas características, una forma tradicional de hacer política contra el alcance de las modernas redes sociales. Su poder no es menor y, en el mundo, hay antecedentes importantes del alcance al que pueden llegar como sucedió en la "Primavera Árabe" o con los "Indignados" en España. Envalentonados por la multitudinaria marcha del sábado pasado a favor del Gobierno, que sorprendió hasta a los propios macristas, desde esa misma noche comenzó a circular por Twitter, WhatsApp y Facebook, principalmente, un boicot a la medida que impulsa hoy la CGT. Con el hashtag #YoNoParo u otras variantes como #El6NoParamos, se buscó mellar la convocatoria sindical para que la huelga tenga menor acatamiento que el buscado. Gran parte del éxito que puede tener esta convocatoria se basará también en la trillada "grieta", ese enfrentamiento profundo entre dos partes de la sociedad, algo que en los gobiernos radicales no existía con tanta virulencia. En las dos presidencias no peronistas anteriores no sólo no existían las redes sociales sino que, entre los oficialistas y opositores asumidos había una gran proporción de la población menos apasionada que, en un paro general, no concurría a trabajar más por precaución que por convencimiento, lo que ayudaba al éxito de la medida de fuerza. Esta vez puede ser distinto.

El PRO demostró durante la campaña su habilidad para manejar este tipo de herramientas, para algunos sobrevaloradas y, para otros, claves en el triunfo de Macri. La discusión sobre si este tipo de movimientos son espontáneos u perfectamente organizados puede ser eterna. Lo cierto es que el Gobierno actual gasta más de $160 millones sólo en el equipo de redes sociales que trabaja en Casa Rosada. En su último año, el kirchnerismo había destinado un presupuesto de $88 millones para este fin.

Claro que el principal escollo será cómo contrarrestar la fuerza de aparato sindical, más cuando el poderoso gremio del transporte se adhirió a la protesta, lo que asegura un fuerte impacto. Sin embargo, en la convocatoria por las redes, se buscaba que la gente se organizara para poder llegar a sus trabajos por sus propios medios. Esto, con la lógica de que en los habitantes de la Capital y el Gran Buenos Aires hay una gran utilización de las redes y que, en el conglomerado urbano, es donde más se podrá medir el éxito o no de la protesta.

Sin tanta sofisticación, Omar Viviani -titular desde hace 35 años del Sindicato de Peones de Taxis- apuntó a desalentar esa acción con un método clásico de los "Gordos" de la CGT: el de la amenaza. En ese contexto se entiende su real pensamiento al arengar a "dar vuelta los taxis" que trabajen hoy. Lo mismo sucede con algunos gremios y movimientos sociales que anticiparon que cortarán algunos accesos a la Capital. Por eso, tanto la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, como el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se apuraron a destacar que habrá fuerte presencia policial para evitar piquetes o acciones de amedrentamiento. El resultado de si la tecnología logra vencer a la "patria sindical" se sabrá hoy, con el correr de las horas.

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