16 de octubre 2017 - 00:09

Déficit de ANSES: el rojo fiscal sólo se reduce creando empleo

• EL GOBIERNO "INFLA" EL DESEQUILIBRIO DEL ORGANISMO
Ni la reducción de los subsidios económicos ni una agenda de ajuste del sistema previsional pueden resolver por si solos el problema. La solución sigue pasando por el fomento del crecimiento.

Déficit de ANSES: el rojo fiscal sólo se reduce creando empleo
Sin dudas uno de los desequilibrios centrales que recibió el gobierno concierne al déficit fiscal: luego de una década muy expansiva en esa materia, en 2015 la presión tributaria récord apenas cubría 9 de cada 10 pesos de gasto corriente, y el rojo de primario de las cuentas públicas ascendía a 3,8% del PBI.

En ese entonces, el consenso en el mercado era que los subsidios económicos eran los principales responsables del problema fiscal, ya que explicaban el 70% del déficit total y exactamente la totalidad del rojo primario. Es decir, el consenso afirmaba que eliminando los subsidios se corregiría el problema fiscal.

Sin embargo, en 2016-2018, con fuertes subas de tarifas mediante, los subsidios económicos se habrán reducido a menos de la mitad, pero el déficit total no sólo no mejorará sino que se profundizaría levemente (en 0,3% del PBI). De hecho, según los números del Proyecto de Presupuesto el año que viene representarán apenas 30% del rojo total.

Entonces, si se cortaron subsidios, ¿por qué no bajó el déficit fiscal? En parte porque hubo una reducción de la presión tributaria, con algunas medidas -retenciones- decididas por Decreto por el oficialismo y otras -Ley PyME, devolución de IVA a la Canasta Básica, Ganancias- decididas en Congreso gracias los consensos construidos y al impulso de la oposición. La otra parte de la explicación del sostenimiento del déficit pese al recorte de subsidios es el aumento de la carga de intereses, producto de la estrategia de financiar el gradualismo con endeudamiento, que por su dinámica es la que enciende luces amarillas hacia el futuro.

Pero el gobierno comenzó a virar el análisis acerca de las causas del déficit fiscal haciendo foco en el rojo de ANSES, de lo cual se derivaría entonces la necesidad de discutir más temprano que tarde una reforma integral del sistema previsional.

Para apoyar este argumento, en la reciente presentación del Proyecto de Presupuesto el gobierno explicó que la ANSES recibe del Tesoro transferencias para solventar su desequilibrio por el equivalente al déficit primario nacional (3,2% del PBI). En otras palabras, que el déficit fiscal es el déficit de ANSES.

Si bien es cierto que sin contemplar los impuestos especiales (revalúo 2018), el 70% del impuesto al cheque ni las transferencias del Tesoro, el rojo de ANSES en 2018 asciende precisamente a 3,2% del PBI, este análisis "infla" artificialmente el desequilibrio del organismo, ya que olvida que dentro de su presupuesto se incluyen programas que no se financian con sus recursos sino con rentas generales, y otros que ni siquiera gestiona.

Para ser más claros:

a) Parte de las transferencias que el Tesoro le realiza a la ANSES corresponden a programas que si bien ejecuta el organismo previsional se financian con rentas generales (PROGRESAR y Pensión Universal entre otros). Es decir, para llegar al déficit de 3,2% en el presupuesto de ANSES se computan gastos que debe financiar el Tesoro, para luego incluir dicho financiamiento como "transferencias que se le hace a la ANSES para cubrir su déficit".

b) En el presupuesto de ANSES hay financiamiento a programas que el organismo ni siquiera ejecuta, especialmente Pensiones No Contributivas y parte del PROFE (operan como "pasamanos").

c) Dentro de los gastos de ANSES se encuentra el financiamiento del desequilibrio de las cajas de las fuerzas de Seguridad.

d) El producido del impuesto especial al revalúo, que se destina a la ANSES, se computa como una de las transferencias del Tesoro destinadas a solventar el déficit del organismo.

Corrigiendo por estos factores, lo que puede verse es que el déficit real de ANSES baja a menos de la mitad de lo que afirma el gobierno.

Sin embargo, esto no implica que lo que se quita del rojo de ANSES "desaparece" del mapa: el déficit primario nacional sigue siendo el mismo, sólo que distribuido distinto en relación al foco oficial.

¿Por qué entonces realizar este ejercicio? Para evitar caer en el error de pensar que, como en el caso de los subsidios, la solución al problema fiscal pasa por empujar una agenda de ajuste puntual (en este caso los parámetros del sistema previsional), cuando la verdadera solución sigue pasando por el fomento del crecimiento y el empleo.

De hecho, nuestra visión es que las disfunciones que emanan del mercado laboral están en la raíz de los principales problemas estructurales a resolver (previsional, fiscal y social), y esto lógicamente no es un problema nuevo ni generado (pero tampoco solucionado) por el gobierno: la creación de empleo genuino está prácticamente estancada hace ya varios años.

De hecho aquí radica el fondo de la cuestión, ya que la recaudación previsional "pura" (aportes y contribuciones) está prácticamente estancada hace más de un lustro. Sin impulsar el empleo genuino, y por ende la recaudación previsional (aún estamos lejos de los niveles de la OCDE), el ajuste necesario sobre el gasto jubilatorio será cada vez mayor.

Sólo mediante un proceso de crecimiento sustentable con fuerte creación de empleo es que lograremos en simultáneo ampliar la base tributaria (único camino para solucionar el problema fiscal), mejorar la tasa de dependencia del sistema jubilatorio (única forma de hacer sustentable cualquier régimen previsional) y, más importante aún, reducir la dolorosa deuda social que arrastramos hace años. Es por estas razones que nuestro foco acerca de la agenda de la Argentina se centra en la recreación de las condiciones para el crecimiento inclusivo y en el fomento de las pequeñas y medianas empresas (que explican 2 de cada 3 puestos de trabajo en el país).

El gobierno argumenta que la economía ya está creciendo, y que se necesitan de estos ajustes para solucionar el déficit fiscal. Pero también cabe recordar que parte de la expansión actual del PBI contiene elementos de "rebote" (al igual que en 2013 o 2015), y que la creación de empleo asociada a este proceso es todavía baja y muy ligada a los monotributistas o empleos en sectores de remuneraciones inferiores al promedio.

Lo que necesitamos entonces es que la Argentina se embarque en un proceso de crecimiento económico donde el foco esté puesto en la creación de empleo de calidad. Esto no se logró ni fomentando únicamente el consumo ni tampoco descuidándolo en busca de las necesarias inversiones. Resulta claro que era prácticamente imposible encarar el desafío de resolver las cuestiones estructurales en un marco de cepo cambiario, default, descapitalización e inflación elevada, ya que, como vimos, la creación de empleo fue nula.

Pero también resulta muy difícil hacerlo bajo la configuración macroeconómica actual, que genera un entorno de operación para las unidades económicas en el cual la inversión financiera es más apetecible que la productiva, donde importar es más conveniente que producir y donde hay más incentivos a distribuir dividendos que a reinvertirlos, ya que no es una configuración conducente a que las PyMES generen empleo.

Nuevamente, sin un fuerte proceso de creación de empleo corremos el riesgo de que sigamos persiguiendo eternamente los problemas estructurales derivados de la debilidad del mercado laboral sin llegar nunca a resolverlos. En este marco, modificar la edad jubilatoria o reformular la movilidad sólo "congelará" el rojo previsional en el tiempo, pero no lo reducirá. En otras palabras, el déficit fiscal no se corrige tocando tarifas o parámetros, sino generando empleo.

Tenemos que solucionar el desequilibrio fiscal para que pasemos, con sustentabilidad, del crecimiento al desarrollo. Y tarde o temprano deberemos también discutir los parámetros del sistema previsional, pero para expandirlo y hacerlo más inclusivo y sustentable, y no para centrar en él las urgencias fiscales.

Pero ambas cuestiones tienen que darse en un marco en el cual la economía esté embarcada en un proceso en el cual el mercado de trabajo sea el ámbito donde todos los argentinos encuentren los mecanismos para su desarrollo y una movilidad social ascendente. Estas son las cuestiones que nosotros buscamos defender, y para las cuales trabajamos en la búsqueda de consensos. Porque hacerlo al revés, y motivados por urgencias, no sólo implica volver a poner el carro delante del caballo, sino que sabemos que no va a funcionar.



(*) Economista. Diputado nacional por el Frente Renovador

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