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Define la Fed más medidas (y rumbo de Wall Street)
Ben Bernanke
Las especulaciones en torno a las decisiones que serán anunciadas al término de la reunión circulan de hecho desde la última reunión del FOMC, el 21 de septiembre, cuando se abrió la puerta a una eventual flexibilización monetaria suplementaria. Frente a la lentitud del crecimiento y el escaso aumento de los precios, los dirigentes de la Fed reflexionan sobre una nueva inyección de liquidez en el sistema financiero y sobre los medios para elevar las expectativas de inflación. Para los mercados, el asunto está decidido: el FOMC anunciará el miércoles un nuevo programa de compra de deuda del Estado a largo plazo.
Las interrogantes se refieren al número de miles de millones de dólares que la Fed está dispuesta a destinar y sobre el hecho de saber si el importe de ese programa será fijado de forma definitiva o si podrá ser ajustado con el correr del tiempo. Los miembros del FOMC parecen, sin embargo, estar divididos sobre el momento en que habría que lanzar esta iniciativa.
El FOMC tiene como doble misión asegurar el pleno empleo y la estabilidad de los precios. En estos momentos, la tasa de desempleo de EE.UU. está próxima a su nivel más alto en una generación (9,6%) y, en cuanto a la inflación, es muy inferior al nivel que el banco central estima deseable. De ahí la idea de varios miembros del Comité de hacer más, ya que la tasa de referencia de la Fed, que influye sobre el costo del crédito a corto plazo, es casi nula desde mediados de diciembre de 2008.
A sus ojos, un programa de compras masivas de obligaciones del Tesoro a largo plazo debería permitir estimular la economía al reducir un poco más las tasas de interés a largo plazo. Debilitando inevitablemente al dólar, la creación de moneda que acompañaría a esa inyección de liquidez en el circuito económico aportaría, además, un alza de los precios de importación susceptible de apoyar la inflación.
Los opositores a esta línea insisten sobre los riesgos de aceleración de los precios a mediano plazo que comportaría una acción de ese tipo, cuyos resultados positivos sobre la actividad económica no están asegurados. Si hay que hacer más por la economía, ellos dicen que es al Gobierno y al Congreso que les toca actuar por vía de la política presupuestaria.
Entre los partidarios de ambos bandos, un cierto número de indecisos podría inclinar la balanza hacia un lado u otro, mientras que las cifras del PBI publicadas el viernes dieron argumentos a los dos campos, al mostrar un crecimiento económico efectivo, pero débil.
Para David Resler, economista de Nomura Securities, la tarea de la Fed es complicada esta vez por la percepción generalizada del mercado según la cual el banco central habría decidido pasar a la acción. Sin ser «esclavos» de los mercados, «los responsables de la Fed deben también poner en la balanza» la reacción que una decisión contraria a las expectativas de los operadores podría desencadenar, advirtió Resler.
Las elecciones legislativas de mañana también podrían jugar su papel: en caso de bloqueo político resultante de una esperada victoria de los republicanos, la Fed podría llegar a la conclusión de que ella es la única que puede actuar en favor de la economía.
Agencia AFP


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