29 de marzo 2011 - 00:51

Define Macri a solas fecha de elección porteña. ¿El 26?

Gabinete quiere esa fecha de junio. Él prefiere postergar

Mauricio Macri reunió ayer a su gabinete para discutir la fecha de la elección porteña. A la salida se llevó a algunos, como Guillermo Montenegro, a probar las bicisendas.
Mauricio Macri reunió ayer a su gabinete para discutir la fecha de la elección porteña. A la salida se llevó a algunos, como Guillermo Montenegro, a probar las bicisendas.
Mauricio Macri resolvía esta madrugada con varios decretos firmados por todos sus ministros para dejar abierta, hasta último momento, la fecha de las elecciones porteñas para renovar autoridades y legisladores. Un puñado de los asesores más cercanos a Macri aseguró que el anuncio se haría hoy por la mañana. Anoche ganaba la postura dentro de ese grupo de convocar para el 26 de junio próximo, con la intención de descontaminar los comicios de la pelea por la elección nacional. Es decir, anoche Macri estaba en el filo del plazo para llamar a votar ese día si así lo ratifica, ya que el plazo de 90 días previos que establece el Código Electoral para la convocatoria se cumplió ayer. Para solucionar ese apuro y mientras el jefe de Gobierno tomaba su decisión, el macrismo reservó número de decreto y redactó varias alternativas; una de ellas era la fecha del 26 de junio, reservando el 10 de julio para el balotaje.

Ayer, tal como anticipó este diario, se celebró un almuerzo clave para tomar esa decisión. Macri escuchó la opinión de los ministros presentes.

Ganaba en número el pedido para que las elecciones se realizarán el 26 de junio, pero Macri insistió hasta último momento en postergarlas para agosto, más cerca de la presidencial. En su interior, el jefe porteño sigue convencido de que por alguna razón Cristina de Kirchner terminará bajándose de la candidatura presidencial.

Indefinición

Además, no está aún zanjada dentro del círculo íntimo de Macri la discusión sobre si debe reelegir en la Ciudad o arriesgarse a la presidencial. Jaime Durán Barba, Marcos Peña, Gabriela Michetti y Nicolás Caputo están a favor de una continuidad de Macri en la Ciudad. Durán Barba llegará hoy a Buenos Aires para insistir en esa posición ante el jefe porteño.

Los cambios en la fecha también traen otros temores. Por ejemplo, se considera que si Macri es candidato a presidente, se nacionalizará la elección en la Ciudad con una confrontación directa entre él y Cristina de Kirchner, lo que puede complicar las chances de Michetti en la Ciudad.

Del «almuerzo de los lunes» participaron ayer, entre otros, Macri, Horario Rodríguez Larreta, José Toreleo y Peña. El jefe porteño les dijo allí que tomaría una decisión en soledad por la noche. Fue en ese momento en que la mayoría del gabinete le pidió que se votara el 26 de junio, aunque Macri insistió: «Agosto es mejor».

En agosto existen otras complicaciones. Por lo pronto, el 14 deben realizarse las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, por lo que se complica también la Justicia Electoral.

En ese almuerzo sí se descartó cualquier intento por cambiar la ley porteña para unificar los comicios locales con los nacionales. El kirchnerismo insistía con esa postura, que ahora, ante la decisión de mantener las elecciones separadas, le perfora la estrategia electoral: lo obliga a definir pronto el candidato, abrir franquicias para lista de legisladores y desestimar una eventual Cristina candidata que arrastre votos en Capital.

La duda que reinó en la mesa sobre el almanaque era que el 26 de junio justo marca los 50 días previos a la oficialización de la lista de candidatos presidenciales que competirán en la interna abierta del 14 de agosto próximo. Así, quienes dentro del PRO piensan que Macri puede competir por su reelección porteña sostenían que sería mejor votar después de esa fecha en Capital para saber cómo se conforma la oferta electoral.

Lotería

En materia de fechas, el macrismo pareció una lotería durante toda la tarde de ayer. Los pros y los contras pasaban de teléfono a teléfono en un juego casi histérico que divertía a Macri, quien ya tenía decidido desde temprano apostar a mantener la incógnita sin dejarse presionar por ninguno de los sectores.

De hecho, hasta último momento le llegaron recomendaciones por celular a Macri. Hubo hasta quien le recordó que si tomaba como fecha el 31 de julio, debería recordar que ése era el último domingo de las vacaciones de invierno, una merma segura en los votantes del PRO, por lo que se desechó la opción inmediatamente.

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