“Dejar venir FMI es un paraguas”

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«El anuncio de un IPC con garantía del FMI es una forma de encubrir la llegada de los técnicos del Fondo, que en realidad vienen en el marco del artículo IV (realizar una auditoría de las cuentas)», indicó el economista Martín González-Eiras. En diálogo con Ámbito Financiero, este profesor de la Universidad San Andrés e investigador asociado del Conicet, indicó que el anuncio del Gobierno es sólo para «disfrazar» la situación y que «no había ninguna necesidad de recurrir a esta ayuda del Fondo, si ya había un estudio realizado por la UBA que Boudou nunca contestó o siquiera comentó públicamente». González-Eiras obtuvo su doctorado en Economía en el Massachussets Institute of Tecnology (MIT) en 2000 y posteriormente se desempeñó como investigador visitante en Columbia University y el centro de estudios Gerzensse de Suiza. Recibió la medalla de oro en la categoría Mercados Financieros de la Global Development Network y escribe periódicamente en su blog Economía Posible.

Periodista: Resulta contradictorio intentar excluir al Fondo de las negociaciones con el Club de París, rechazar sus auditorías y luego pedirle asistencia técnica para medir la inflación...

Martín González-Eiras:
En realidad, el FMI no es una persona que se vaya a sentir ofendida, sino que representa a varios países que ya en las últimas reuniones del G-20 aumentaban la presión para que el país acepte las auditorías. Además, en el INDEC antes de la intervención se estaba trabajando con un nivel técnico bastante elevado. Ya en 2005 se había realizado una nueva canasta de consumo para modificar la de los 90. Dejar que vengan los técnicos a la Argentina forma parte de un paraguas para cubrirse ante eventuales shocks externos de acá a un año, que pueden tener que ver con un regreso de las economías desarrolladas a la recesión o un ajuste con devaluación de Brasil, que crece a mayor tasa de la que puede sostener en largo plazo.

P.: Entonces no se acordó con el Club de París dejando fuera al Fondo...

M.G.-E.:
Primero, no es creíble que se discuta pagar en un año o dos. Lo que en realidad se hizo fue anunciar el inicio de negociaciones. Teniendo en cuenta que la llegada de los técnicos del FMI debe darse antes, esto recién está empezando. Por eso, no veo problemas en que los miembros del Club acuerden un programa de pago a cinco años.

P.: La inflación se candidatea a ser uno de los principales desafíos de la próxima administración, ¿cómo se combate?

M.G.-E.:
Creo que la forma en la cual se va a frenar la inflación tiene que ver con las decisiones que tome el próximo Gobierno respecto de un conjunto de variables. En la medida en que el próximo Gobierno haga reformas estructurales que afecten positivamente el clima de negocios, esto puede permitir tomar medidas de ajuste sin tener efectos negativos sobre el nivel de actividad económica. Es preferible un cambio rápido en las expectativas de los agentes sobre la base de reformas estructurales.

P.: El Ejecutivo gobernará el año próximo con el Presupuesto de 2010. ¿Qué inconvenientes acarrea esta situación?

M.G.-E.:
El Gobierno se muestra consistente con la forma que tuvo para gobernar en estos años: la de violar el Presupuesto. No obstante, si bien se hace más que antes, la redistribución de partidas utilizando superpoderes no es una invención de esta administración. El papel de Presupuesto como «ley de leyes» no está siendo cumplido. Los agentes económicos tienen preocupaciones más allá de lo que dice el texto. El Presupuesto es ficticio, porque subestima los ingresos. El costo de no tener Presupuesto es mínimo en ese sentido. En 2011 habrá discreción para utilizar los excedentes, pero esto no afectará a sindicatos ni a empresas. Las empresas no invierten porque no haya Presupuesto, sino porque no saben qué será rentable después de 2011. Hay mucha incertidumbre.

P.: Con tanta liquidez mirando de reojo a los emergentes, ¿hay peligros de burbujas financieras para la Argentina?

M.G.-E.:
En cuanto a los activos sí va haber efectos. Pero en la Argentina no habrá problemas, porque no hay grandes flujos de capital. Creo que en otros países de la región se puede correr ese riesgo, como Brasil, que ya está tomando medidas para restringir la llegada capitales especulativos. En la Argentina todavía no es necesario.

Entrevista de Ignacio Ros

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