- ámbito
- Edición Impresa
Del dolor y el horror imposibles de reparar
La exquisita Jeanne Moreau sostiene los momentos de mayor hondura y emoción del film «Algún día comprenderás» del director israelí Amos Gitai.
El primer film del director israelí Amos Gitai que se estrena en nuestro país, después de alguna que otra proyección en festivales y una retrospectiva en la Sala Lugones, revela al espectador común un autor reflexivo antes que «de acción», cuya cámara suele hablar más que los actores. Más todavía en este caso, en el que Gitai, apoyándose en la autobiografía de Jerôme Clément (ex director del Centro Nacional de la Cinematografía francesa), trata de hurgar en la memoria de una anciana judía (Jeanne Moreau) que, por un motivo seguramente atendible, se niega a recordar horrores del pasado, al menos en voz alta ante el hijo que la acosa.
Hippolyte Girardot es Victor Bastien, un hombre mitad católico y mitad judío, que mientras por la TV y la radio se ventila el juicio al nazi Klaus Barbie, investiga con angustia creciente la historia familiar. Sobre todo después de hallar entre viejas fotos y papeles una declaración de su padre a los jerarcas de la ocupación en la que se prueba ario, demuestra que su hija está bautizada y aclara que su mujer es judía. De ahí a relacionar ese documento con la posterior deportación y asesinato de sus abuelos maternos en Auschwitz hay un solo paso.
La primera parte de la búsqueda de Victor es puro cine Gitai, con largos planos secuencia que recorren obsesivamente la casa materna como queriendo descubrir esas pistas que el protagonista no encuentra en el amable pero férreo silencio de la madre. En esta parte brilla Jeanne Moreau y decididamente es ella la que sostiene lo más hondo y emotivo de todo el relato. Al respecto, véase nomás la escena que su personaje comparte con su nuera (Emmanuelle Devos, otra actriz exquisita, en un registro totalmente distinto al de la chispeante cortesana Emilienne DAlençon de «Coco antes de Chanel»), o la confesión que le hace a sus nietos en una sinagoga..
Salvando algún traspié indigno de Gitai (los flashbacks del brutal arresto de los abuelos de Victor), el resto es la descripción del tan tardío como inútil -por no decir insultante- intento «indemnizatorio» con que el Estado francés pretende reparar lo irrepa


Dejá tu comentario