- ámbito
- Edición Impresa
Del superávit gemelo al superávit forzado
Axel Kicillof
En este período las exportaciones crecieron un acumulado del 50,5% y las importaciones de un 65,4%.
Desde la implementación de las restricciones a las importaciones y el cepo cambiario la historia parece mostrar no sólo un superávit comercial forzado sino en baja. Pablo Goldin, economista de M&S, que participó del nacimiento del Mercosur durante su paso por Cancillería, lo que se ve en los últimos años es realmente una "catástrofe exportadora, inédita en 50 años". Sólo se ha visto una caída de las exportaciones semejante en cinco oportunidades, en las últimas cinco décadas, en 1975 (shock petrolero), 1892 (crisis de la deuda), y en las crisis locales y foráneas de 1986, 1999 y 2009.
"Hemos pasado de un nivel de u$s 81.000 millones de ventas externas a unos u$s 60.000 millones este año. Goldin estimó, más allá de las dudas sobre las estadísticas oficiales, una caída acumulada de las exportaciones entre 2012 y 2015 del 28,5%. Mientras que por el lado de las importaciones el derrumbe suma un 25,6% en igual lapso, llevando el nivel de compras externas a unos u$s 55.000 millones. Así se ha pasado de un saldo comercial positivo de u$s 12.000 millones a uno de poco más de u$s 5.000 millones. Entre 2012 y 2015 el superávit apenas sumará u$s 32.100 millones, según estimaciones de M&S.
"En 2014 y 2015, el superávit comercial menor mantenido a la fuerza, se explica por la crisis en las exportaciones y con importaciones reprimidas por recesión y controles (DJAI y BCRA)", señala el experto para quién esta crisis de exportación y represión de importación, es una combinación costosísima.
El dato no es menor con vistas al cambio de Gobierno dado que con estos números no hay cepo que aguante. Sobre todo, porque surge otro problema y es que para poder esperar una mejora de la actividad será necesario un incremento de las importaciones. Detrás de todo esto está la escasez de divisas proveniente del canal comercial.
Al analizar la evolución de las exportaciones, se observa que la caída de 2014 y la estima para 2015 se asemeja a la registrada a la de 2009, pleno impacto de la crisis mundial. Desde el punto de vista sectorial, las del agro acumularán en estos dos años un retroceso de más del 30% (similar a la de 2009) a niveles de u$s 24.000 millones, las del sector automotor de casi un 35% (en 2009 cayeron 17%) a u$s 7.400 millones, pero ahora se suma el derrumbe de la demanda brasileña. En cuanto al resto de las exportaciones, se observa una caída en los últimos cuatro años a niveles inferiores a u$s 29.000 millones (acumulan una baja de casi 30% (en 2009 cayeron 15%).
La contracara es la crisis de las importaciones. Las totales entre 2014 y 2015 caerán más del 27% a u$s 55.000 millones (en 2009 cayeron 32,5%), donde las compras de combustibles se reducen en casi 55% (por ayuda externa, baja del precio del petróleo) a niveles de u$s 5.300 millones (en 2009 bajaron un 39,4%) mientras que las importaciones de autos retroceden casi un 55% a unos u$s 7.500 millones (en 2009 cayeron 38,3%). El resto de las compras externas bajaron los últimos cuatro años en forma sostenida a niveles de u$s 42.000 millones (tras un leve crecimiento del 1,6% en 2013) acumulando una baja del 20%, lo cual ahoga el nivel de actividad doméstico.
Goldin presentó una simulación sobre el comercio exterior en 2016, dependientes del nivel de actividad y del tipo de cambio, dejó en claro que resultará difícil sostener un superávit comercial elevado. Parte del supuesto de un saldo de u$s 5.000 millones este año y considera una seminormalización importadora con repunte exportador, escenario posible, que dejaría un saldo nulo. En cambio, un escenario de normalización importadora con estancamiento exportador lo considera inviable (daría un déficit de u$s 10.000 millones) mientras que uno con normalización importadora con salto exportador lo califica como difícil que se de por el fuerte aumento exportador que se necesitaría para equilibrar la balanza. Ahora bien, un escenario como el 2015, es decir, mantener el statu quo implicaría un alto costo, ya que seguiría contrayéndose el comercio.
Al recurrir a la experiencia histórica, queda claro que la normalización importadora es muy rápida: en 1995 se pasó de una caída del 6,8% a un aumento en 1996 del 18,1%; entre 2001/2002 tras caídas de 19,5% y 55,8%, en 2003 y 2004 las compras externas crecieron 54% y 62,2% respectivamente; mientras que en 2009 la caída del 32,5% fue ampliamente recuperada con un incremento del 45,7% y 30,9% en 2010 y 2011 respectivamente.
Un dato a tener en cuenta por el equipo económico que reemplace a Axel Kicillof el 11 de diciembre.


Dejá tu comentario