18 de octubre 2010 - 00:00

Demanda de maíz no corre peligro

Se estimó que el aumento del consumo de carne obligó a que una porción del maíz y el sorgo se transformen en carne vacuna, porcina y aviar.
Se estimó que el aumento del consumo de carne obligó a que una porción del maíz y el sorgo se transformen en carne vacuna, porcina y aviar.
«La población mundial, con mayores ingresos, impulsa la demanda de maíz», aseguró Santiago del Solar, presidente de Maizar, en una jornada de Cosecha Gruesa organizada por los grupos Crea de la región Mar y Sierras.

Del Solar narró en qué aspectos centrales trabaja la cadena del maíz, describió la situación actual del cultivo en la Argentina y en el mundo, y relató qué podría llegar a suceder en el hipotético caso de que cambien radicalmente las reglas de juego y dejen de existir los derechos de exportación para el cultivo.

Para demostrar el potencial de crecimiento del cultivo, del Solar consideró que la población mundial aumentó un 13% en los últimos 10 años, mientras que el crecimiento del ingreso global fue del 36% en el mismo período. «Esto quiere decir que hay más gente que tiene más dinero y que quiere comer mejor; por eso el consumo de carne durante la última década creció un 21 por ciento, lo que obligó a que mucho maíz y sorgo se transformaran en carne vacuna, porcina y aviar», señaló el directivo.

En este sentido, detalló que el aumento del consumo mundial de maíz durante la última década fue del 34%.

«Creció de manera acelerada por los alimentos, pero también por el etanol. Recordemos que en Estados Unidos, el principal productor del mundo, un tercio de maíz se destina a etanol y esto explotó en los últimos años», destacó.

También realizó una proyección alentadora para el futuro. «Si miramos la película hacia adelante, los próximos 10 años serán muy similares a los actuales en los indicadores de crecimiento de la demanda», pronosticó.

Del Solar puntualizó que en la próxima década la población mundial crecerá un 11,5%; la economía global, un 38%; el consumo mundial de carne un 23%; el mundial de granos forrajeros un 21,5% y el mundial de oleaginosas un 32,2%, mientras que el de la leche en polvo lo hará en un 23%.

«Hay una oportunidad enorme esperándonos, que no podemos perder y que, como país, tenemos la obligación de aprovechar», se esperanzó.

Pero no obstante, destacó: «Crecemos dando ventaja» al recordar que «el productor argentino sufre un 20 por ciento de retenciones, es decir que, en una carrera de 100 metros, da una ventaja de 20 metros a sus competidores mundiales».

«Los derechos de exportación excluyen el cultivo en las zonas más alejadas de los puertos y de menor productividad», comentó.

Consideró que, durante los últimos años, el cierre de las exportaciones provocó que el productor recibiera un precio menor al FAS teórico, al desaparecer la competencia entre mercado interno y exportadores.

Maizar simuló junto con la Bolsa de Cereales para calcular qué ocurriría si se quitaran las retenciones al maíz. «Como mínimo, la producción volvería a los números de la campaña 2007-2008».

Es decir, «se sembrarían alrededor de 4,5 millones de hectáreas y se producirían alrededor de 30 millones de toneladas».

«El valor agregado aumentaría 800 millones de dólares; eso significaría mayor riqueza para el país», afirmó del Solar.

Si bien, «se dejarían de recaudar alrededor de 48 millones de dólares, pero, al mismo tiempo, aumentarían los ingresos por impuestos coparticipables por una cantidad equivalente».

«Es decir que el efecto fiscal sería neutro, aunque cambiaría la ventanilla de recaudación del Poder Ejecutivo a las provincias», aclaró.

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