En el ambiente de rally por el que venimos transitando desde hace cinco semanas, una baja de 0,52% como la que tuvimos ayer al cerrar el Dow en 7.975,85 puntos, es menos que una anécdota. De hecho, si se quiere ser optimista, se puede aducir que a partir de las doce y media el mercado entró en un camino alcista que lo alejó del 1,94% que perdía por ese entonces. Otro factor del que pueden "agarrarse" los más optimistas es que enfrentamos una semana acotada -dado el feriado del viernes-, lo que favorece bajos volúmenes que le quitarían significancia a cualquier merma. Con este trasfondo, achacar el poco optimismo imperante a los resultados contables que difundirán en horas Alcoa y Caterpillar, al temor por las ganancias del sector bancario o la extensión del TARP, a que las conversaciones para venderle Sun Systems a IBM parecen haber entrado en una impasse (Sun estaría buscando otro "candidato"), etc. si bien razonable no alcanza, ya que obliga a dejar de lado toda una serie de noticias alcista que tuvimos en la jornada (Ford anunció que reduce su endeudamiento, el dólar subió, los commodities retrocedieron, aumentó el gasto para la defensa, etc.).
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No debemos olvidar, además, que la de ayer es la primera baja luego de cinco ruedas consecutivas a la suba. ¿Significa esto que hemos olvidado todas las llamadas a la precaución que venimos invocando desde principios del mes pasado? Al contrario, pero mientras no haya más pruebas, la merma de ayer no nos asusta.
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