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“Democracia es imposición de los infieles”
El líder de los fundamentalistas, Sufi Mohammad, defiende que las mujeres no estudien, odia la democracia y no descarta la lucha armada contra infieles.
«Desde el principio he visto la democracia como un sistema que los infieles nos impusieron. El islam no permite democracia o elecciones», dijo en una entrevista el religioso, que había exigido al Gobierno paquistaní aceptar su demanda de reforzar la «sharia», la ley islámica, a cambio de paz en la región.
Maulana Sufi Mohammad es el suegro de Maulana Fazlullah, el líder talibán del valle de Swat que lucha por instaurar en el que fuera un paraíso vacacional un régimen similar al talibán.
«Los partidos religiosos paquistaníes fracasaron en reforzar el islam porque lo intentaron a través de la política de la democracia y el parlamento».
Mohammad, que lidera el Movimiento para Reforzar la Ley Mahometana (TNSM), ha luchado por imponer la sharia en el valle Swat desde mediados de los 90, cuando miles de seguidores ocuparon edificios gubernamentales y el único aeropuerto del distrito.
La muerte de decenas de personas forzó al Gobierno de la asesinada primera ministra Benazir Buto a anunciar el establecimiento de cortes islámicas, teniendo que apartar sus propósitos liberales. Esta medida sofocó tensiones, pero nunca se llegó a implementar del todo.
El movimiento, sin embargo, resurgió en 2007 con el yerno del clérigo, Maulana Fazlullah, tras la detención del religioso por enviar unos 10.000 combatientes a ayudar a los talibanes contra la invasión estadounidense de Afganistán.
«La razón principal para la resistencia en Swat son las políticas y actitudes antiislámicas. Cada persona y organización que habla del islam, la sharia y la justicia se enfrenta con la ira del Estado, que es secular en forma y contenido», dijo Muhammad mientras saludaba a visitantes en su campamento en el área de Timergara, en el valle de Swat.
«Si el Gobierno hubiese aceptado nuestras demandas en 1994, no hubiéramos visto la violencia que estamos viendo ahora», añadió. La rebelión de Fazlullah llevó al anterior presidente paquistaní Pervez Musharraf a emprender operativos de seguridad que dejaron cientos de civiles, tropas y milicianos muertos durante los últimos 14 meses.
Según algunas fuentes, Fazlullah controla más del 80 por ciento del distrito de Swat. La gente está obligada a obedecer sus órdenes, que se emiten a través de una frecuencia pirata de radio.
Sus hombres prohibieron la educación a las mujeres, han bombardeado tiendas de música, prohibieron a los peluqueros que corten las barbas y han decapitado a opositores y presuntas prostitutas en público.
Mohammad fue puesto en libertad por el nuevo Gobierno regional secular de la provincia Frontera Noroeste (vecina a Afganistán) en abril de 2008 para que mediara entre las autoridades y los milicianos. En un principio se mostró partidario de renunciar a la violencia, pero nunca condenó las acciones de Fazlullah.
«Estoy en contra de derramar sangre de musulmanes. Si nuestras demandas hubieran sido aceptadas en forma pacífica, nadie hubiera recurrido a la violencia. El Gobierno debería haber hablado con los islamistas en lugar de recurrir a una acción militar», dijo.
Mohammad abogó por trabajar a favor de la paz completa en Swat si el Gobierno reforzaba las leyes islámicas, una petición que se materializa con el acuerdo suscripto ayer.
No obstante, difícilmente se detendrá ahora el clérigo, ya que sigue considerando que la forma de gobierno de los talibanes constituye su ideal de gobierno.
«Creo que el Gobierno talibán creó un Estado islámico completo, lo que constituye un modelo para otros países musulmanes. Si ese Gobierno hubiese permanecido intacto, habría conducido a la creación de gobiernos islámicos similares en muchos otros países», sostuvo Mohammad. «No lamento haber viajado con miles de muyaidines para defender el régimen talibán», añadió.
Agencia DPA


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