9 de agosto 2011 - 00:00

Demoran citación a Schoklender

Sergio Schoklender
Sergio Schoklender
Sergio Schoklender respira tranquilo al menos hasta las elecciones generales de octubre próximo. Hasta entonces la Justicia no tiene previsto llamarlo a declarar como sospechoso en la causa en la que se investigan presuntas irregularidades en los manejos de fondos de la fundación Madres de Plaza de Mayo que debían ser destinados a la construcción de viviendas. El exapoderado de la entidad sólo deberá ir mañana a Tribunales para la apertura de las cajas con documentación que dejó hace semanas.

La calma provisoria del mayor de los hermanos Schoklender tiene dos explicaciones centrales: por un lado, el cúmulo de documentación acumulado por el juez federal Norberto Oyarbide y por los fiscales Jorge Di Lello y Raúl Pleé hará imposible, según los investigadores, terminar de analizarla en el corto plazo para definir una eventual indagatoria. Por otro, tanto Oyarbide como el fiscal son conocedores de los tiempos políticos y no forzarán una instancia que puede ocasionarle problemas al Gobierno en el tramo final de la campaña presidencial.

Respecto del primer punto, mañana habrá una audiencia en el despacho de Di Lello para la apertura de cajas que entregó el exapoderado. También fue citado el abogado Eduardo Antonio Fachal, nombrado por Madres de Plaza de Mayo para actuar como querellante en el expediente.

La audiencia tendrá un condimento adicional a partir de un nuevo cruce entre Schoklender y Hebe de Bonafini por la aparición de un documento que vincula la empresa Meldorek, que hasta el estallido del escándalo pertenecía en un 90% al exapoderado, y a la fundación Madres. Ese contrato, hallado por el fiscal Pleé, estipula pagos a favor de Meldorek por parte de Madres a cambio de la entrega de las viviendas que gobiernos y municipios le encargaban a la entidad presidida por Bonafini.

El documento generó sospechas a los fiscales, que no hallaban una razón firme para que Madres, que cuenta con personal suficiente (más de 5.000 obreros inscriptos), maquinaria y la licencia del método italiano de construcción para llevar a cabo las obras, contratara a una empresa para pagarle por esos emprendimientos. El abogado Eduardo Barcesat, representante de Madres, le sugirió la semana pasada a este diario que la firma de Bonafini en ese documento podría haber sido falsificada.

El de mañana será uno de los puntos más altos de la investigación al menos hasta las elecciones. La extensión de los plazos será un bálsamo para el Gobierno, que veía en el escándalo de la Misión Sueños Compartidos, de Madres, una posible amenaza en manos de la oposición en plena campaña.

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