17 de abril 2009 - 00:00

Denunciaron un complot contra Evo en Bolivia

Evo Morales
Evo Morales
La Paz - El Gobierno de Bolivia denunció ayer un plan para asesinar al presidente Evo Morales, descubierto tras un operativo policial en el que murieron tres presuntos terroristas, algunos de ellos extranjeros, y otros dos fueron detenidos.

El anuncio provocó sorpresa en el país, ya que pese a que en otras ocasiones el Gobierno indigenista había anunciado intentos de magnicidio, ésta es la primera vez que un enfrentamiento armado da marco a la denuncia.

El vicepresidente, Álvaro García Linera, aseguró que una banda de «mercenarios internacionales» desarticulada en Santa Cruz (este) preparaba un «magnicidio» contra Morales, que se encuentra en Venezuela en la Cumbre de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), de inspiración chavista. García Linera explicó que eso se deduce de la documentación encontrada en el operativo desarrollado ayer a la madrugada, que derivó en la muerte de tres de los supuestos terroristas en un tiroteo con la policía.

«Los documentos, de manera preliminar, hablan de los preparativos de un magnicidio, de un atentado contra la vida del presidente y del vicepresidente de la República», dijo.

Los documentos que encontró la policía, que además decomisó un importante arsenal, también prueban, según el Gobierno, los planes para atentar contra otras autoridades nacionales y departamentales.

El vicepresidente precisó que el Gobierno tiene datos sobre la presencia de estos terroristas en recientes actos públicos de Morales y sobre el seguimiento que habrían hecho al desplazamiento de caravanas del Presidente, de él mismo y de algunos ministros.

El comandante general de la policía, el general Víctor Hugo Escobar, explicó en declaraciones a diversos canales de televisión que estas personas serían «los directos responsables» de los recientes atentados registrados en la ciudad de Santa Cruz, corazón de la oposición de derecha a Morales y del movimiento autonomista.

El alto mando policial se refirió a los ataques con dinamita perpetrados contra las viviendas del cardenal Julio Terrazas, ocurrido el miércoles, y del viceministro de Autonomías, Saúl Ávalos, en este caso hace tres semanas. Sin embargo, el prefecto (gobernador) de Santa Cruz, el opositor Rubén Costas, acusó al Gobierno de haber organizado un «montaje» como una «cortina de humo» para deslindar responsabilidades en el atentado contra el domicilio del cardenal.

«Cualquier persona, cualquier ciudadano común puede decir que éste es un burdo montaje, éste es un show», dijo Costas a los medios en Santa Cruz, pocas horas después de conocerse el operativo antiterrorista.

El prefecto lamentó el operativo, organizado, según dijo, «desde La Paz», sin contar con la policía ni la fiscalía departamentales y «hecho de una manera anómala, de una manera totalmente ilegal».

Ante estas declaraciones, García Linera pidió a Costas «seriedad y colaboración», ya que aseguró que el operativo evitó que se pusiera en riesgo la seguridad del Estado.

«En estos momentos se requiere seriedad y colaboración», dijo García Linera, quien además afirmó que no sólo el Gobierno, sino también «las propias instituciones del departamento de Santa Cruz eran objeto de seguimiento y posible acto de terrorismo» por parte de la banda. Este cruce recrea la tensión política en Bolivia, que había cedido recientemente tras un forzado acuerdo entre Gobierno y oposición en torno a una nueva ley electoral y a la convocatoria a comicios presidenciales para el 6 de diciembre, en los que Morales buscará la reelección para el período 2010-2014.

La nacionalidad de los presuntos terroristas no se ha podido confirmar de forma fehaciente, ya que tanto medios como autoridades han hablado de húngaros, croatas, un irlandés y un rumano, además de dos bolivianos.

Agencias EFE, AFP y DPA

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