23 de noviembre 2015 - 01:49

Desafío: gobernará con más de la mitad del país en manos FpV

• EL CANDIDATO DE CAMBIEMOS LOGRÓ AYER AMPLIAR DIFERENCIA OBTENIDA EL 25-10 EN CÓRDOBA, SANTA FE Y MENDOZA

Desafío: gobernará con más de la mitad del país en manos FpV
 La elección de ayer abre, además de un drástico cambio en el sistema de gobierno, un nuevo escenario de relación entre la Nación y las provincias.

Atrás quedó un extenuante calendario de turnos desdoblados, con el que se buscó corroer el efecto de la simultaneidad, que no es inocuo y sirve para unificar y validar el efecto arrastre.

El saldo general de ese proceso dibujó el nuevo mapa con el que Mauricio Macri gobernará a partir del 10 de diciembre. Lo hará con más de la mitad de las provincias bajo mandatos kirchneristas y sólo seis gobernadores alineados a su espacio: Jujuy, Mendoza, la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Corrientes y Santa Fe, además de Córdoba, que se inclinó masivamente por su candidatura tanto en las generales como en el balotaje.

Bajo ese esquema, será vital para Macri tejer una buena relación con todos los mandatarios, especialmente con aquellos que llegaron este año a la gobernación de la mano del sello del Frente para la Victoria.

Esa mitad del país exhibe distintos perfiles, ya que están aquellos más ligados al PJ, como Juan Manuel Urtubey (Salta) y Gildo Insfrán (Formosa), como los del riñón del kirchnerismo, como Alicia Kirchner (Santa Cruz), pasando por los de origen radical que se sumaron al Frente para la Victoria, como Claudia Ledesma Abdala (Santiago).

El triunfo del líder del PRO se explica en el aporte de un puñado de provincias, aquellas en las que los candidatos centraron todos sus esfuerzos después del 25-O.

Por caso, en Córdoba, tierra que alumbró la primera alquimia provincial de Cambiemos, el triunfo de Macri fue ayer contundente: cosechaba esta madrugada 71,7% de los votos, contra el 28,2% de Scioli.

La performance se acrecentaba en la capital (plaza fuerte de la coalición opositora), donde ese score delineaba 74,8% contra un 25,1%.

El segundo distrito electoral del país mutó a virtual botín de guerra durante la campaña para los candidatos, que profundizaron sus desembarcos en tierra cordobesa para disputarse los codiciados votos de Sergio Massa (UNA), ya fuera de juego. Ayer, las urnas cordobesas mostraron que los sufragios renovadores se volcaron masivamente a Macri, pese a que el tigrense no se pronunció formalmente por ningún candidato.

En las elecciones del 25-O, Macri se había llevado la victoria con el 53,22% contra el cerca del 21% de Massa (ganador a su vez en las PASO del 9 de agosto frente al local José Manuel de la Sota). Scioli había quedado relegado a un tercer puesto, con el 19,26%.

En Jujuy, en tanto, Macri logró revertir el tercer puesto cosechado en las generales de octubre y se imponía sobre Scioli, que en aquella compulsa había quedado segundo, detrás del triunfante Massa. Con esta victoria, el jefe de Gobierno porteño logró cosechar a su favor los votos renovadores, en un distrito donde en los comicios locales el radical Gerardo Morales, aliado al PRO y al FR, destronó al peronista Eduardo Fellner, que se quedó sin reelección.

En Santa Fe, Macri ratificaba anoche la diferencia de la primera vuelta: entre él y Scioli hubo repartija de las adhesiones recibidas en la primera vuelta por el excandidato presidenciable de UNA, que otorgaron la victoria de Cambiemos en ese distrito.

"Acá no va a pesar el acuerdo nacional entre la UCR y el PRO. Nosotros tenemos afianzado al Frente Progresista entre socialistas y radicales y vamos a arrancar la tercera gestión consecutiva en Santa Fe, con el gobernador electo Miguel Lifschitz. Incluso, dejamos atrás una época pésima de relaciones con el kirchnerismo", señalaron desde el Ejecutivo provincial.

La situación de ayer en Santa Fe se replicó en Mendoza, plaza en la que el PRO, la UCR y la Coalición Cívica se cansaron de ganar este año. Aquí la ventaja fue mayor, y se vio un amplio corrimiento de los votos del massismo hacia el sector de Cambiemos.

En Tucumán, en tanto, el factor quema de urnas del 23 de agosto pasado -durante las elecciones generales provinciales, donde venció el ahora gobernador kirchnerista Juan Manzur- provocó un enojo en el electorado que si bien no llegó a revertir el resultado de octubre, con Scioli delante de Macri, provocó una diferencia mucho menor que la del 25 de octubre.

En cambio, un vuelvc concreto si se compara el 25-O con el 22-N se dio en La Rioja y La Pampa, con Macri por encima de Scioli de la mano de los votos que recibió Massa un mes atrás.

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