28 de noviembre 2013 - 00:00

Desalojaron a mil gitanos en París

Más de 900 gitanos, en su mayoría procedentes de Rumania, fueron obligados a abandonar el terreno en Saint-Ouen, en la periferia de París, donde vivían desde mediados de julio.
Más de 900 gitanos, en su mayoría procedentes de Rumania, fueron obligados a abandonar el terreno en Saint-Ouen, en la periferia de París, donde vivían desde mediados de julio.
París y Londres - Uno de los mayores campamentos de gitanos de Francia en el que vivían más de 900 personas fue desalojado ayer en Saint-Ouen, en las afueras de París, en momentos en que la inmigración interna en la Unión Europea (UE) domina los debates de los países receptores del bloque.

El desalojo del campamento, ubicado en un terreno cercano a una de las centrales de calefacción urbana de París, comenzó ayer por la mañana, indicó la prefectura de Seine-Saint-Denis. La expulsión está en marcha. La gente se va en sus camiones y sus caravanas", confirmó Samir Mile, vocero de la asociación La Voz de los Gitanos.

Esta expulsión se produce tras una decisión judicial del 2 de octubre a petición de la Red Ferroviaria Francesa (RFF) y de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF), propietarias de las parcelas ocupadas.

Este asentamiento, uno de los mayores de Francia, apareció después de que a principios de verano boreal se desalojara una serie de campamentos de la comunidad rom en las afueras de París. Ante la falta de espacio suficiente, las caravanas y las viviendas precarias invadieron rápidamente una vía férrea.

La alcaldesa de Saint-Ouen, Jacqueline Rouillon, había apelado en una carta dirigida al ministro del Interior francés, Manuel Valls, "a la responsabilidad del Estado" debido a las "dificultades ocasionadas" por esta instalación. Según cálculos del Estado, en Francia habría entre 15.000 y 20.000 gitanos, la gran mayoría viviendo en la pobreza.

Durante los últimos meses, Francia ha sido el primer reflejo del intenso debate que domina a la Unión Europea: la inmigración interna proveniente de países como Rumania. Esta etnia se ha vuelto el chivo expiatorio de la población y hasta de las propias autoridades ante la crisis que desde 2008 sacude al bloque. En contra de lo que promueve el tratado de Schengen, desde algunas capitales surgió el proyecto para restringir la libertad de movimiento de los habitantes de los estados miembro.

En ese sentido, el primer ministro británico, David Cameron, pidió ayer en un artículo publicado en la página digital del diario Financial Times (FT), medidas para detener la "gran migración" e insiste en que es necesaria una reforma del bloque para recuperar "la confianza de la población", en referencia al creciente avance de formaciones como el Partido Independencia del Reino Unido (UKIP), que pide la salida del país de la UE.

Según el jefe del Gobierno, la población está "profundamente preocupada" por los niveles de inmigración de Bulgaria y Rumania, que podrán acceder a los mercados laborales de la UE en enero.

Y de cara al posible acceso a la UE de países como Turquía, Cameron considera que es necesario poner en marcha nuevas medidas que permitan frenar el acceso de inmigrantes a los mercados laborales. Cameron confía en que sus propuestas contarán con el apoyo de países como Alemania, Austria y Holanda. En referencia a los casos de gitanos que viven en algunas ciudades británicas, el político afirma que está dispuesto a tomar medidas para deportar a trabajadores europeos que duermen en las calles británicas y mendigan, incluso impedirles el regreso al país durante 12 meses.

Agencias AFP y EFE, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario