Abdulá Kurdi, el padre del niño ahogado cuya imagen se convirtió en símbolo de la tragedia de los refugiados sirios, señaló ayer que las ofertas de asilo que pueda recibir en la actualidad llegan demasiado tarde. Si se me da ahora el mundo entero, ¿de qué me sirve? Ya no tengo ni mujer ni hijos, manifestó en una entrevista concedida al diario Le Journal du Dimanche, en la que subrayó que el hecho de haber sido rechazados como refugiados de forma legal fue lo que provocó que emprendieran ese viaje clandestino. Kurdi recorrió ayer su vivienda en Kobane, Siria, y mostró los juguetes de sus hijos fallecidos (foto). El barrio en el que habitan está prácticamente demolido por los combates.
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