3 de diciembre 2014 - 00:00

Desde Carlomagno hasta hoy: historia de la lechuga

Una de las ventajas de este cultivo es que por su alta tolerancia a la amplitud térmica, soporta temperaturas bajo  cero grados centígrados.
Una de las ventajas de este cultivo es que por su alta tolerancia a la amplitud térmica, soporta temperaturas bajo cero grados centígrados.
 Con un abanico de precios al consumidor final en el mercado interno entre 7 y 25 pesos por planta, la producción de lechuga (Lactuca Sativa), presenta tantos métodos productivos como tecnologías, variedades y costos. No obstante, todos tienen en común la capacidad técnica como factor limitante en primera instancia, para luego ir pasando de factor limitante a cuello de botella según el mecanismo elegido.

Desde el antiguo Egipto se usaba este cultivo para rendir culto a deidades por su supuesto uso afrodisíaco, el cual fue confirmado recién en el año 2006, siendo su mayor uso el medicinal. Tal es así que en medianas y grandes cantidades de consumo a través de infusiones produce el efecto opuesto, funcionando como ansiolítico. Un ejemplo histórico fue cuando Carlomagno ordenó la implantación de esta y otras hierbas medicinales a los distintos gobernadores de sus villas y territorios en su "Capitulare de villis vel curtis imperii" (o imperialibus).

El mercado de exportación es de bajo a nulo, dependiendo el año, debido a la caducidad y perecibilidad de sus partes consumibles; no obstante hay ciertos nichos de mercados potenciales que, fortalecidos por las instituciones formales, podrían generar cierto liderazgo en la conservación genética para la comercialización de semillas orgánicas en huertas de autoconsumo o en el desarrollo de nuevas genéticas, tal cual lo logrado por el INTA. El posterior marketing y desarrollo de la cadena comercial, podrían hacer viables nuevos mercados y nichos para quien presente el interés y recursos para desarrollarlos.

Una de las ventajas de este cultivo es que por su alta tolerancia a la amplitud térmica, soporta temperaturas bajo cero grados centígrados, pero con limitantes cuando se llega a los 30 °C. Dependiendo de la latitud se puede producir todo el año, variando el ciclo de cada cultivo entre 45 y 70 días acorde al medio en el que se realice, y acelerándose en ambientes controlados. Generalmente se utilizan conceptos de horticultura intensiva bajo invernáculo, donde los costos principales de producción radican en mano de obra con casi el 50% de incidencia, luego la producción del plantín con un 20%, la amortización de la estructura en torno al 12%, y luego costos varios de tareas culturales, mantenimiento y gastos de traslado y comercialización. Se estima un ejemplo tipo entre 11 y 12 plantas por metro cuadrado, el margen neto anual por hectárea podría rondar los 500 mil pesos, habiendo descontado los costos totales estimados en aproximadamente 350 mil pesos por hectárea/año, siempre y cuando los fundamentals acompañen favorablemente al sistema productivo y el planteo técnico sea el adecuado. Afecta negativamente el impacto en el gasto energético traducido a pesos, siendo creciente en los últimos años.

Un extremo es el uso positivo de la tecnología, es el caso de los cultivos en ambientes controlados sin suelo o hidropónicos, donde todos los componentes nutricionales son suministrados a través de elementos electro-mecánicos, incluyendo los sistemas de riego, y el manejo integral de elementos sanitarios. Si bien este método cultural muestra producciones de hasta cuatro veces lo obtenido por hectárea como en el ejemplo anterior, los costos también son superiores cuando se profundiza en el modelo. Las calidades obtenidas en términos de productividad y sanidad frente a factores externos (enfermedades y plagas) son particularmente eficientes.

El otro extremo es el uso del conocimiento técnico, donde la producción orgánica crece justificadamente día a día, registrando casos de productores con márgenes sustancialmente prometedores, ya que si bien de aspecto visual no siempre puede competir en uniformidad y "atracción", sí lo hace en términos nutricionales y especialmente en lo referente a temas éticos por favorecer esquemas productivos sin el uso de agroquímicos y fertilizantes, con todos los beneficios que esto supone para el consumo. Asimismo, permite un posicionamiento en mayores mercados valorizando el producto con la estrategia de marketing adecuada.

(*) Lic. en Economía y Administración Agraria. Consultor en Agronegocios & Management.

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