29 de octubre 2009 - 00:00

Desde el 1 de enero van a utilizarse agrocombustibles en gasoil y naftas del país

Planta de producción de biocombustibles. Foto Agromet.
Planta de producción de biocombustibles. Foto Agromet.
En medio de una fuerte polémica en el mundo sobre los pros y los contras de utilizar biocombustibles, en la Argentina será obligatorio a partir del 1 de enero aplicar un corte de biodiésel de entre el 5% y el 10% como máximo en todas las variedades de gasoil, mientras un corte equivalente en las naftas se aplicará en ciertas zonas los primeros meses porque la producción asegurada de etanol es insuficiente.

Con esa proporción de biocombustibles, la Argentina entraría dentro de los parámetros impuestos para 2010 para los países de la Unión Europea. Allí el objetivo es un corte del 5,75% por litro en todos los combustibles, pero al mismo tiempo está en revisión la incorporación obligatoria del 10% a la que debía llegarse en 2020.

La gran preocupación en el mundo se refiere al aumento en los precios de las materias primas que se registró sobre todo en la primera mitad de 2008, debido a la demanda para producir biocombustibles.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que quiere que se comercialicen nuevos tipos de biocombustibles lo antes posible, pero que mientras tanto la industria del etanol, basada en granos, necesita seguir siendo viable.

«Mi Gobierno está comprometido a moverse lo más rápido posible para comercializar una selección de tecnologías celulósicas emergentes para que los biocombustibles de mañana sean producidos en base a materias primas de biomasa sostenible y materiales de desecho en lugar de granos», dijo Obama.

El Gobierno estadounidense quiere aumentar la producción de combustibles renovables en base a cosechas que no sean de alimentos, como, por ejemplo, el pasto varilla y el desecho de la cosecha de granos, pero estos nuevos productos son por ahora más caros de producir, y la baja del precio del petróleo es un desestímulo para esas inversiones.

Los biocombustibles ayudan a reducir las emisiones de gases invernadero que provocan el cambio climático, reduciendo también la necesidad de importar petróleo a la vez que estimulan la creación de trabajos, aseguró Obama.

En la Argentina, la incorporación de biocombustibles provenientes de la caña de azúcar y la soja compensaría parcialmente la caída sistemática que se observa en la producción de petróleo, acentuada por la falta de nuevos hallazgos de importancia.

No obstante, parecería que el país, que está aplicando la Ley 26.093 de 2006, llegó tarde, cuando los desarrollados ya están de vuelta y se replantean el origen de los combustibles no fósiles. La Comisión Europea prepara una nueva legislación para los biocombustibles que estaría terminada a fines de 2010.

La nueva propuesta clasificará los biocombustibles que serán aceptables en la UE, el lugar en el que pueden ser producidos, cuál puede ser su procedencia y qué métodos pueden usarse en su fabricación.

Los ecologistas afirman que los biocombustibles procedentes del grano y de algas marinas han subido los precios de los alimentos y han obligado a los agricultores a ampliar sus campos, destruyendo hectáreas de selva tropical.

Europa

Los ministros de Energía y Ambiente de la Unión Europea (UE) revisarán a la baja su meta de uso de biocombustibles, debido a las nuevas evidencias que le atribuyen a su producción, en parte, la carestía mundial de alimentos.

El viceministro alemán de Tecnología y Energía, Jochen Oman, dijo que el bloque había «descubierto» que las directivas de la Comisión hablaban de «fuentes renovables», no sólo de biocombustibles.

Según expertos de la UE, nuevas evidencias científicas indican que los agrocombustibles no son tan verdes como se pensaba, así como subrayan su responsabilidad en la escasez y el encarecimiento de los alimentos.

El Banco Mundial calculó que la producción de biocarburantes es responsable del 75% de la inflación alimentaria. La cifra contradice a los técnicos del Gobierno de Estados Unidos, según quienes los agrocombustibles han contribuido con menos del 3% en el aumento de los alimentos.

Otro estudio, realizado por la Agencia para el Fomento de la Protección Ambiental (EPEA), con sede en Hamburgo, señala que los agrocombustibles «crean muchos más problemas que los que resuelven».

La EPEA les atribuyó un agravamiento de la deforestación, de las emisiones de gases invernadero, «una inseguridad alimentaria potenciada, la creación de más pobreza, una mayor degradación del suelo, una menor biodiversidad y el agotamiento acelerado de los recursos naturales».

La Argentina es actualmente el quinto productor mundial de biodiésel, detrás de Alemania, EE.UU., Francia y Brasil, con negocios por unos u$s 1.000 millones anuales y el 10% de la facturación total.

La Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) estimó que la producción de biodiésel elaborado a partir de aceite de soja llegará este año a 1,2 millón de toneladas, un 25% más que en 2008. Además, la aplicación del cupo nacional de biodiésel a partir del 1 de enero en todo el país generará el equivalente a más de u$s 500 millones en ventas anuales.

En tanto, los cortes de las naftas con etanol estarán concentrados en determinadas áreas geográficas y pueden incluir o no todas las variedades de ese líquido, porque debido a la falta de oferta, esos criterios serán definidos por las petroleras que refinan. A mediados de diciembre tienen que empezar las entregas de biodiésel y etanol, para que el sistema comience a funcionar el mismo 1 de enero.

Previamente, la Secretaría de Energía y los actores de la cadena deben definir aspectos clave, como el precio sostén, que se ajustará de acuerdo con una fórmula por determinar, lo que puede incidir en los precios al público de naftas y gasoil, aunque por el momento las petroleras creen que -al menos por esta razón- no habrá nuevos aumentos.

En el país existen tres clases de productores. Las grandes aceiteras, como Vicentín, Renova (Vicentín junto con Glencore), Ecofuel (Aceitera General Deheza y Bunge), LDC (Dreyfus) y Molinos Río de la Plata tienen una capacidad instalada de 850 mil toneladas anuales.

Los productores «independientes grandes» (como Unitec Bio, Explora, Patagonia Bioenergía y Rosario Bioenergy), que no cuentan con materia prima propia, poseen una capacidad instalada de 570 mil toneladas.

Mientras, los «independientes chicos», son nueve plantas que suman 200 mil toneladas de capacidad instalada, que incluyen a las firmas Soyenergy, Biomadero, Derivados San Luis, Pitey y Energías Renovables Argentinas, entre otros. Este último grupo, según la ley, debería ser el de mayor potencial de crecimiento en los próximos años, a partir del cupo nacional, que se estima en unas 650 mil toneladas.

Paralelamente, en Uruguay la petrolera estatal ANCAP comenzará también a partir de enero a mezclar etanol y biodiésel con combustibles derivados del petróleo. Se mezclará un 5% de etanol en las naftas y un 2% de biodiésel en el gasoil, para lo cual la empresa destinó u$s 72 millones a la adecuación de sus plantas para producir combustibles alternativos.

ANCAP estima que la mezcla de biocombustibles con gasolinas derivadas del petróleo equivaldrá a unos 300.000 barriles de petróleo al año que Uruguay debe importar.