Desdoblamiento que anticipa ya cortocircuitos

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• INÉDITO: ELEVAN RANGO DE FINANZAS

En la década de 1990, el funcionario encargado de salir a los mercados a buscar crédito estaba en una tercera línea del organigrama ministerial. Miguel Kiguel, por ejemplo, fue el subsecretario de Financiamiento durante la gestió de Roque Fernández, entre 1996 y 1999. Tuvo un activo rol en la colocación de deuda, pero funcionaba dentro de la órbita de la Secretaría de Hacienda, que por entonces manejaba Pablo Guidotti.

Fue con Daniel Marx, en 1999, que se le fue dando un mayor rango a este puesto. El economista llegó con Fernando de la Rúa y no quiso ser parte de la misma estructura de la Secretaría de Hacienda, que había quedado a cargo de Mario Vicens. Allí creó el puesto de "secretario" de Finanzas. Y luego del default del 2001 las cosas no cambiaron demasiado. Lisandro Barry asumió ese puesto durante la gestión en la cartera económica de Jorge Remes Lenicov, pese a que la Argentina se había quedado totalmente aislada de los mercados. Pero sí pudo mantener "vivas" algunas líneas crediticias con organismos multilaterales como el Banco Mundial o el BID. Más tarde le seguiría Guillermo Nielsen, encargado de negociar el primer acuerdo con "holdouts" en 2005, en la gestión del ministro Roberto Lavagna, ya durante la presidencia de Néstor Kirchner.

Pasar a la categoría de "ministerio" a Finanzas representa una decisión osada y tal vez no demasiado meditada de parte del presidente Mauricio Macri. No porque a Luis Caputo le falten méritos, sino porque eleva a un nivel inesperado al funcionario cuya función primordial es administrar el endeudamiento. Pero posiblemente se haya tomado con el objetivo de ratificar que no habrá un "superministro" al estilo Domingo Cavallo o Roberto Lavagna. Las decisiones económicas, como quedó claro este año, estarán aún más repartidas.

Caputo tendrá por cierto mucho trabajo durante 2017, teniendo en cuenta que el país deberá afrontar la búsqueda de no menos u$s30.000 millones, contando los vencimientos de intereses y el déficit fiscal previsto para el 2017.

Una de las mayores incógnitas es cómo se van a complementar los dos ministerios, el de Hacienda y el de Finanzas. "Desde el punto de vista objetivo no tiene mucho sentido esta división. Porque la persona que maneja las cuentas públicas debe tener injerencia directa sobre cómo se encarará el tema del financiamiento, en particular con el gran déficit fiscal que tiene la economía argentina", explicó a este diario un economista que en el pasado ya pasó por esa función. Antes de que asuman, ya se avizoran posibles cortocircuitos entre los flamantes ministros designados.

Explicar el desdoblamiento de funciones no será tan sencillo a los inversores extranjeros, por lo menos desde el punto de vista semántico. Sucede que la categoría de "minister of Finance" es la más usual y extendida para anunciar la participación de un ministro de Economía de un determinado país en una conferencia.

Ahora será Caputo el "minister of Finance". Sin embargo, seguramente no será él sino Dujovne el que representa a la Argentina en las reuniones del FMI y otros organismos multilaterales. Habrá que inventarle algún título en inglés para evitar estos malentendidos.

Puede parecer un tema casi superfluo pero no lo es: pronto los mercados se preguntarán quién toma las decisiones económicas y quiénes son los verdaderos interlocutores para determinar en qué dirección va la política económica. Si en este primer año de la gestión de Cambiemos fue una pregunta difícil, ahora lo será mucho más.

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