14 de noviembre 2013 - 00:00

Desembarco papal en el conflicto por Botnia

Jorge Bergoglio
Jorge Bergoglio
La interminable polémica por la instalación y el funcionamiento de la pastera de UPM (ex Botnia) sumó al papa Francisco como protagonista, luego de que el obispo de Salto (Uruguay), Pablo Galimberti, revelara la existencia de una comunicación desde el Vaticano solicitando un informe pormenorizado sobre los últimos episodios originados tras la autorización del Gobierno de José Mujica para que la compañía aumente la producción.

"A mí en el Vaticano me habían preguntado qué está pasando, 'pásennos datos fidedignos, confiables'. Yo les había enviado una intervención de un catedrático de química, Oscar Ventura, y algunas otras cosas confiables respecto de los números que se manejan del lado argentino", contó el religioso en diálogo con el portal oriental 10 Minutos.

La mención refiere, en parte, a la pretensión de los ambientalistas de Gualeguaychú de lograr una "mediación" papal, a pesar de que esa instancia sólo sería factible si fueran los gobiernos de ambos países los que solicitaran formalmente la intercesión del jefe de la Iglesia.

Hay, sin embargo, quienes de este lado de la orilla se entusiasman con la posibilidad de que el propio Francisco reedite un arbitraje similar al del cardenal Antonio Samoré, el enviado de Juan Pablo II que evitó un conflicto bélico con Chile por el canal Beagle. En esa oportunidad, fue el Papa quien ofreció a los gobiernos de la Argentina y de Chile su mediación.

Para el obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, "no están dadas las condiciones para una intervención papal, porque se da cuando los Estados piden la intermediación y éste no es el caso".

Por de pronto, la sede vaticana parece estar dispuesta a conocer los términos reales que motivan aún hoy la continuidad de un enfrentamiento de alto contenido político y social entre dos países hermanados históricamente, más allá del Río de la Plata.

Bergoglio, como cardenal primado de la Argentina, recomendó a Benedicto XVI la designación de Lozano, quien llegó en marzo de 2006 a la ciudad de Gualeguay-chú cuando recién se iniciaba el conflicto. El flamante obispo no sólo contaba con el acompañamiento del actual Papa, sino que a nivel local sumaba el respaldo del intendente Daniel Irigoyen, un exsacerdote palotino. Tanto Bergoglio como Lozano y el propio Irigoyen, si bien siempre fueron críticos del corte como modalidad de protesta, apoyaron de manera incondicional toda la movilización en defensa del ambiente.

"He recibido llamadas telefónicas del Vaticano preguntándome qué está pasando con estos informes con esa planta que está en territorio de su Diócesis, y yo le dije al sacerdote que me preguntaba, deme 48 horas y les mando informes en forma confiable porque los argentinos manejan o interpretan la contaminación con otras claves. Y pensé, ¿será que tal como decían los argentinos o los asambleístas de Gualeguaychú, van a pedir una intervención del Papa ahora que es argentino?", se preguntó Galimberti.

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