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Deseo cumplido
Martín Palermo y el grito sagrado; fue su 18o gol a River con la camiseta de Boca, y el último.
Por eso tenía una gran satisfacción y, aunque dice que se «dio cuenta» de que el final de su carrera está cerca, también sumó un nuevo capítulo a la película de su vida. Por eso, al terminar el partido explicó: «Lo dije en la semana: una de las cosas que quería era hacer un gol. Lo principal es que se ganó para que lo disfrute la gente, que lo tiene bien merecido».
«Es ahora, que falta poco (cinco partidos), cuando empiezo a vivir cada partido como si fuera el último. Todo trae recuerdos. Estoy contento, disfrutando de todo esto», explicó con un poco de melancolía.
«Recién cuando entró Lucas Viatri y me senté en el banco me di cuenta de lo que estaba viviendo y me emocioné. Hasta ese momento no había caído», dijo.
Y agregó: «Sé que voy a extrañar todo esto, pero es una decisión tomada, no puedo dar marcha atrás».
Palermo dijo que su abrazo con Juan Román Riquelme, al momento de su reemplazo, significó «un agradecimiento a todos los compañeros» que lo ayudaron a convertir en su último superclásico.
También se abrazó efusivamente con el técnico Julio César Falcioni y dijo: «Es una persona de bien, me bancó en los momentos en que no convertía y apostó siempre por mi titularidad».
Palermo marcó su décimo gol oficial en
los superclásicos y 18 si se tienen en cuenta los amistosos.


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