Desesperada, Dilma trata de limitar la ruptura del PMDB

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  Brasilia - La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, mantuvo ayer una reunión de emergencia con ministros del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), a quienes trató de persuadir para que permanezcan en el Gobierno y en la coalición oficialista.

La gestión, que revela el sentimiento de emergencia que impera en el palacio del Planalto, busca limitar la que, en paralelo, apura el vicepresidente, Michel Temer, titular del PMDB y sucesor de Dilma si prospera el juicio político, para dar forma a una ruptura lo más amplia posible.

Rousseff conversó con varios ministros del PMDB, que cuenta con siete asientos en el gabinete, para convencerlos de que no se sumen a la mayoritaria corriente "secesionista" de la agrupación.

Desde 2010 el PMDB integra la alianza gobernante junto al Partido de los Trabajadores (PT), de Rousseff y su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva.

Uno de los funcionarios "pemedebistas" recibidos ayer por Rousseff en el Planalto fue Eduardo Braga, ministro de Minas y Energía, quien el fin de semana declaró a un diario de San Pablo que sería equivocado "precipitarse" y darle un portazo al Gobierno.

La posición moderada de Braga es compartida por el ministro de Salud, Marcelo Castro, quien afirmó que su partido tiene que "colaborar" para remontar la actual crisis.

En todo caso las declaraciones de los dirigentes "pemedebistas" deben ser analizadas como pronunciamientos circunstanciales que pueden modificarse con el correr de las negociaciones en curso, y cuando la gobernabilidad de Rousseff parece agotada, según la mayoría de los analistas.

Todos los diarios publicaron ayer conteos informales que avizoran que una amplia mayoría del PMDB se pronunciará por la ruptura con el Gobierno en la reunión del directorio prevista para esta tarde en Brasilia. Según O Globo, cerca del 80% de los 155 integrantes del directorio nacional están a favor de la salida.

Con la mayor bancada en el Senado y una de las más numerosas en Diputados, el PMDB es una formación clave para la votación del "impeachment" contra Rousseff. Por eso es que la mandataria intenta al menos retener algunos miembros en el gabinete que puedan influir sobre congresistas a la hora de votar el juicio político.

Lo mismo cabe para Lula da Silva, quien mantiene conversaciones con altos dirigentes "pemedebistas" para mantenerlos dentro del redil (ver nota aparte).

Una salida del PMDB podría precipitar la de los otros tres grandes socios del Ejecutivo: el Partido Progresista (PP), que tiene 49 diputados; el Partido de la República (PR), que tiene 40; y el Partido Social Democrático (PSD), que tiene 33.

Si bien el hecho de que un partido abandone la coalición no significa automáticamente que todos sus legisladores vayan a votar a favor de la apertura de un juicio político contra Rousseff, la situación resulta por demás arriesgada para un Gobierno que según una encuesta reciente es rechazado por un 69 por ciento del electorado.

El análisis sobre si se debe o no abrir el juicio político contra la mandataria está en su primera etapa: en la comisión especial en la Cámara de Diputados. Lo que defina esta comisión será sometido luego a votación en el plenario del organismo.

Allí, dos tercios de los 513 diputados deben votar a favor de que el juicio se abra para que el debate pase a manos del Senado. O sea que se necesita un mínimo de 342 votos para que eso ocurra. El Gobierno, a su vez, necesita un mínimo de 172 votos para frenar el proceso.

Que el Gobierno sufrirá una derrota en la comisión especial es dado por hecho en Brasilia, según coinciden diversos medios. Por eso los esfuerzos se centran en el plenario de la Cámara Baja, donde la estrategia del Ejecutivo es convencer a los legisladores uno a uno, y no como partido, para votar en contra del "impeachment".

Mientras Temer opera en su partido, busca en la actual oposición y en el empresariado respaldo para su eventual Gobierno. En ese sentido, ya se aseguró el de dirigentes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), como el expresidente Fernando Henrique Cardoso y el senador José Serra, cuyo nombre es citado como futuro jefe de Gabinete. También el del titular de la Federación de Industrias de San Pablo (FIESP), Paulo Skaf.

Agencias ANSA y AFP,


y Ámbito Financiero

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