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Designó Rajoy a un ex Lehman Brothers a cargo de Economía
Mariano Rajoy juró ante el rey. Participó de la ceremonia el saliente José Luis Rodríguez Zapatero. «Soy presidente del Gobierno», tuiteó.
Sáenz de Santamaría, hasta ayer vocera parlamentaria del PP, era apuntada para la vicepresidencia en todas las apuestas. A sus 40 años, esta mujer que vivió en los últimos años un ascenso acelerado de la mano de Rajoy, asume también el Ministerio de la Presidencia y la vocería del Gobierno.
Otros de los flamantes funcionarios ya ocuparon cargos ministeriales y de secretarios de Estado bajo los Gobiernos de José María Aznar (1996-2004), aunque su perfil es más bien técnico, por lo que no puede considerarse que haya «aznaristas puros» en el nuevo Gobierno. Además, resultó raleado, como era obvio, el sector que responde a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, rival conservadora del mandatario.
A la cabeza de Economía, clave para hacer frente a la crisis que atraviesa España desde hace tres años y ministerio al que Rajoy sumó el título de Competitividad, situó a Luis de Guindos, economista de formación, que ya fue secretario de Estado de Economía con Aznar. Totalmente alejado de la idea de abandonar el euro, De Guindos escribió en su blog, que anoche había sido dado de baja, que la situación de Europa es muy distinta de la vivida por la Argentina en el fin de la convertibilidad, y remarcó los costos sociales y económicos que tuvo aquella salida. Los medios del mundo destacaban el paso de De Guindos por Lehman Brothers, banco estadounidense cuya quiebra es señalada como hito fundacional de una crisis financiera de la que el mundo todavía no se recupera (ver aparte).
En Hacienda, cartera que Rajoy desdobló de Economía y a la que le añadió también el rubro de Administraciones Públicas, ubicó a Cristóbal Montoro, voz económica del PP en los últimos años y quien ya tuvo esa cartera con Aznar. Montoro era señalado en las especulaciones con las mismas chances que De Guindos para el puesto de Economía.
En Interior, desde donde se tiene que gestionar el final del terrorismo de ETA y lidiar con las fuerzas regionalistas, el designado es Jorge Fernández Díaz, exsecretario de Estado también y compañero político histórico de Rajoy.
Otro nombre rutilante del Gobierno conservador es el del alcalde saliente de Madrid, Ruiz-Gallardón, quien abandonará su cargo para ocupar la cartera de Justicia. Ruiz-Gallardón es hace años un presidenciable, pero su carácter centrista le valió el antagonismo extremo del sector más a la derecha.
En Exteriores, Rajoy nombró al hasta ahora europarlamentario José Manuel García-Margallo, abogado además de político.
El resto de los ministros son Pedro Morenés (Defensa), Ana Pastor (Fomento), Fátima Báñez (Empleo y Seguridad Social), Miguel Arias Cañete (Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente), Ana Mato (Salud, Servicios Sociales e Igualdad), José Manuel Soria (Industria, Energía y Turismo) y José Ignacio Wert (Educación, Deportes y Cultura).
Sin cargo oficial anunciado se encuentra Jorge Moragas. Éste fue jefe de Gabinete de Rajoy durante la campaña y responsable de Exteriores; es hombre de estrecha confianza del primer ministro y ayer ya estaba en La Moncloa junto al nuevo mandatario.
Son 13 ministros frente a los 15 con los que contaba José Luis Rodríguez Zapatero en la última etapa de su Gobierno, una reducción que, aunque no muy amplia, fue llevada a cabo como medida de austeridad en la lucha contra el déficit público, que este año cerraría en el 6,5% del PBI.
El nuevo presidente, el sexto desde la restauración de la democracia tras la muerte del dictador Franciso Franco (1939-1975), logró mantener en absoluto secreto el nombre de sus ministros hasta ayer a la tarde, cuando realizó su primera comparecencia ante la prensa en La Moncloa para anunciarlos, tras habérselos comunicado al rey Juan Carlos.
La primera sesión del gabinete de Rajoy está programada para mañana en el Palacio de La Moncloa, donde el nuevo presidente pasó ayer las primeras horas en su nuevo despacho, ultimando la formación de Gobierno.
Católico confeso, de 56 años, Rajoy juró su cargo por la mañana en una breve ceremonia en el Palacio de la Zarzuela, la residencia oficial de los reyes Juan Carlos y Sofía. Ante los monarcas, Rajoy realizó la jura sobre un ejemplar de la Biblia y otro de la Constitución, junto a un crucifijo.
Zapatero, ya expresidente del Gobierno, asistió a la ceremonia. También lo hicieron, entre otros, los nuevos presidentes del Congreso de los Diputados y del Senado, Jesús Posada y Pío García Escudero. «Soy presidente del Gobierno», decía el propio Rajoy en su cuenta de Twitter tras tomar posesión.
Agencias DPA, Reuters, EFE, ANSA y AFP, y Ámbito Financiero


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