Desing Thinking, el método que gana terreno

Edición Impresa

Es una disciplina que se enfoca en resolver los problemas de usuarios y clientes con un enfoque multidisciplinario, poniendo en primer lugar a las personas.

La transformación cada vez más veloz del mundo como consecuencia del avance de la tecnología, que de manera transversal está cambiando para siempre el mundo laboral y la vida cotidiana, exige a las empresas profundizar el desarrollo de la innovación tanto en sus empleados como en sus procesos de gestión diaria, y sus productos. Es en ese terreno donde una nueva forma de hacer las cosas está ganando espacio.

Se trata del Design Thinking, una disciplina que en español suele traducirse como "pensamiento de diseño" y que se aboca en resolver los problemas de usuarios y clientes con un enfoque multidisciplinario, y siempre poniendo en primer lugar a las personas. "Es un abordaje de innovación, que tiene como una de sus características centrales que tiene una visión humanística, de hecho una de las traducciones del enfoque de trabajo es 'diseño centrado en la persona', que puede ser un cliente, un empleado, un usuario. Otra de las características es que utiliza técnicas de diseño en un término amplio"explica Gonzalo Auza, director de Inter Cultura, a Ámbito Biz.

Asimismo, agrega: "Hay una cuestión filosófica de base. Yo considero que el mundo debe ordenarse primero a nivel de las personas y luego recién a las empresas, los gobiernos, los productos y servicios. Si todo eso no está ordenado en función de la persona, nada de lo que estamos haciendo tiene sentido. Primero tiene que ser bueno para las personas. También hay una cuestión de negocios: hay que hacer las cosas bien".

Las compañías buscan innovación constante para llegar a la mejor solución frente a los problemas que les presentan usuarios y clientes. La idea del Design Thinking es encarar desafíos complejos desde el diseño de procesos, servicios, productos, e incluso experiencias, que fortalezcan el negocio. Esta forma de hacer las cosas prioriza crear equipos de trabajo creativos y dinámicos. Quizás por eso es que hizo pata fuerte en las empresas de tecnología, aunque cada vez gana más terreno en sectores como la banca, los seguros, y gobiernos, entres otros.

El proceso de Design Thinking puede dividirse en cinco etapas, que a su vez se agrupan en dos instancias: encontrar el problema y pensar soluciones. La primera de las etapas apunta a empatizar con el usuario, comprender a fondo sus necesidades mediante distintas herramientas. El siguiente paso es detectar oportunidades, mediante el análisis de toda la información, detectando parámetros de conducta y extrayendo insight que generen valor. Ya en la siguiente instancia, la de búsqueda de soluciones, lo primero que aparece es generar ideas, apelando a la creatividad y el pensamiento lateral; es decir, dar rienda suelta a la imaginación, pero siempre con el foco en las necesidades del usuario. A continuación, viene la etapa de tangibilización de la idea, seleccionando una de todas las analizadas y elaborando un prototipo. Aquí entra en juego el argumento de que fallar lo antes posible permite detectar los errores en una etapa temprana, minimizando los costos posteriores; esto se resume en la frase "falla rápido, falla barato". La última etapa es la de co-creación con el usuario, haciéndolo partícipe de la idea y utilizando el feedback antes de llevar a la práctica el prototipo, pero luego mantenerlo en una situación de prueba y error permanente que perfecciona los resultados. El contacto cercano con el usuario en cada etapa minimiza el riesgo.

Dejá tu comentario