El violento prólogo es impactante. Y en el medio hay una escena formidable con la hija adolescente de esta familia mafiosa moliéndole la cara con una raqueta a un compañero de colegio demasiado avispado. Luego, la historia de esta familia que debe cambiar de lugar tanto como para caer en el más deprimente pueblito francés, no se sostiene tan bien durante todo el metraje. Las ambiciones autobiográficas del padre (De Niro) son muy divertidas, no sólo por los flashbacks mafiosos sino por las reacciones que provocan en su esposa (Pfeiffer, que no logra lucir muy mafiosa italoamericana, por más que lo intenta a tope). El argumento divierte a medida que avanza, pero no termina de convencer del todo cuando la sucesión de gags da lugar a una historia mucho más políticamente correcta que lo que propone la premisa.
| D.C. |



Dejá tu comentario