Río de Janeiro - Grupos de militares empezaron ayer a patrullar Río de Janeiro y más de 3.000 soldados hicieron un nuevo operativo en una favela, más de un mes después de la intervención armada en este estado brasileño donde la violencia no merma.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con sus uniformes de camuflaje y armas largas, entre 60 y 80 miembros de las Fuerzas Armadas Brasileñas se desplegaron por "varios puntos estratégicos" del centro y de la rica zona sur de la ciudad en un "patrullaje dinámico" de rondas para apoyar a la policía, explicó el coronel Carlos Cinelli, portavoz del Comando Conjunto.
Los militares, que ya habían sido desplegados ostensivamente en grandes eventos como los Juegos Olímpicos de 2016, debían vigilar ayer la turística playa de Copacabana, los alrededores del Botafogo Praia Shopping -que tuvo que cerrar momentáneamente el lunes a causa de un tiroteo-, así como el barrio de Estácio, donde hace cerca de dos semanas fue asesinada a tiros la concejala Marielle Franco.
Esta nueva tarea de los militares se suma a sus acciones para "recuperar" los corrompidos cuerpos policiales y a los operativos en las empobrecidas favelas desde que el presidente Michel Temer decretó el 16 de febrero la intervención de Rio, una medida inédita desde el retorno de la democracia en 1985 y duramente criticada por organizaciones de derechos humanos.
Hasta ahora la favela Vila Kennedy (oeste) funcionaba como laboratorio de sus operaciones, pero ayer 3.400 hombres de las Fuerzas Armadas entraron con blindados en las comunidades de Lins de Vasconcelos, en el norte, donde previamente la policía se enfrentó a tiros con presuntos traficantes. Al menos 9 personas fueron detenidas. También lanzaron una inspección en la cárcel de Bangú 3 .
Hasta ahora, la intervención militar no logró frenar la ola de violencia en Rio, donde solo el fin de semana ocho personas fallecieron en un operativo en la Rocinha, la gigantesca favela contigua a los barrios más acomodados de la ciudad, y cinco jóvenes fueron asesinados en Maricá, en los suburbios.
Dejá tu comentario