El encargado de presentar las conclusiones, el tesorero del estado, Andy Dillon, dijo que desde 2005 la ciudad ha estado sistemáticamente enmascarando sus déficits con préstamos a largo plazo, y se enfrenta a más de u$s 14.000 millones en pago de obligaciones en los próximos años.
El alcalde de Detroit, Dave Bing, indicó al diario Detroit News que las conclusiones presentadas no son una sorpresa y que si es nombrado un gestor estatal seguirán trabajando para que los ciudadanos tengan acceso a los servicios públicos. La nefasta situación financiera es una manifestación de la despoblación que sufrió esta ciudad industrial, que lleva décadas en crisis permanente.
La caída de la competitividad de la manufactura estadounidense llevó a la población de Detroit a caer en un 25% de 2000 a 2010, hasta los 713.000 habitantes, por debajo de la base de 750.000 de contribuyentes con las que se realizaban proyecciones de ingreso. Detroit ha perdido alrededor de un 60% de su población desde la década de los 50, cuando contaba con más de 1,8 millón de habitantes. Además, se vio afectada por las continuas crisis de la industria automotriz, que recibió una estocada casi de muerte en 2009 con las bancarrotas de General Motors y Chrysler, crisis que también afectó a Ford y a toda la industria auxiliar.
En los 90, la alcaldía de Detroit consiguió mejorar sus cuentas con la llegada de casinos, desarrollo inmobiliario y nuevos estadios de fútbol americano y béisbol. No obstante, durante la gestión entre 2002 y 2008 del alcalde Kwame Kilpatrick, plagada de acusaciones de corrupción y escándalos que lo llevaron a prisión, Detroit se acercó aún más a la suspensión de pagos.
| Agencia EFE |


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