25 de marzo 2015 - 00:16

Diálogo intenta demorar la capacidad de Teherán de llegar a “la bomba”

Los cancilleres de Alemania, Walter Steinmeier; de Estados Unidos, John Kerry; del Reino Unido, Philip Hammond; de Francia, Laurent Fabuis; y la representante de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini. El diálogo nuclear con Irán, en la agenda.
Los cancilleres de Alemania, Walter Steinmeier; de Estados Unidos, John Kerry; del Reino Unido, Philip Hammond; de Francia, Laurent Fabuis; y la representante de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini. El diálogo nuclear con Irán, en la agenda.
 A poco de que venza el plazo previsto para que el Grupo 5+1 (EE.UU., Rusia, China, Reino Unido, Alemania y Francia) e Irán lleguen a un acuerdo nuclear, la atención de la comunidad internacional en general, y de Israel y el Partido Republicano estadounidense en particular, sigue centrada en los detalles de la discusión, obviando una realidad inmodificable: Irán ya es una potencia nuclear y la efectividad del pacto para evitar la construcción de una bomba atómica no reside tanto en la hoja de ruta que se trace como en la vigilancia posterior de las actividades iraníes.

De allí que las complejas negociaciones entre las potencias y el régimen iraní jamás hayan contemplado la opción de una cancelación del programa nuclear. Un objetivo que hubiese condenado al fracaso cualquier intento de diálogo.

El éxito de un eventual acuerdo, que permitirá al Grupo 5+1 asegurarse de que las actividades iraníes son civiles mientras que a la República Islámica la colocará de regreso en el mapa del comercio internacional y aliviará la asfixia de su economía, radica en el control posterior que se realizará sobre las plantas iraníes, coinciden los expertos, ya que Teherán alcanzó un nivel de desarrollo que le permite manejar varias etapas del ciclo nuclear con facilidad.

El argentino Rafael Grossi, exdirector general adjunto de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y quien lideró durante años las negociaciones con Irán, aseguró a Ámbito Financiero, en un intercambio de correos electrónicos, que la producción de uranio altamente enriquecido, si bien es fundamental para crear una bomba, no es el elemento excluyente, ya que se debe manejar un amplio desarrollo tecnológico que permita tanto la construcción de una ojiva con un núcleo estable como su implantación en un vector.

Discutido con el mayor hermetismo posible, del pacto que debería cerrarse antes del 31 de marzo sólo se sabe, por filtraciones de negociadores estadounidenses a la prensa, que pondrá un límite del 5% al enriquecimiento de uranio y que reducirá la cantidad de centrífugas en funcionamiento, de 10.000 actuales a unas 6.000 operativas. El plazo de "congelamiento" del programa también está en debate: entre diez y veinte años, dependiendo la fuente.

Sin embargo, las limitaciones no evitarán por sí solas que Irán posea un arma atómica, así como tampoco está asegurado que, con la tecnología actual, Teherán logre alcanzar ese objetivo.

Al respecto, Grossi explicó las consecuencias efectivas que tendría un acuerdo internacional sobre el desarrollo nuclear iraní.

Periodista: ¿Pasar de enriquecer uranio al 20% a hacerlo al 90%, lo necesario para una bomba, es un proceso que, dada la tecnología actual de Irán, puede realizarse en un período breve de tiempo?

Rafael Grossi: Sí. La parte del proceso que toma más tiempo es la que lleva del nivel de enriquecimiento cero al 20%. A partir de ese nivel el proceso se logra en mucho menos tiempo.

P.: ¿Cuál es la vida útil del uranio enriquecido? Si se "guarda" por diez años ¿puede ser tratado para volver a enriquecerlo en altos valores?

R.G.: Absolutamente. No hay fecha de vencimiento. Se puede reducir el enriquecimiento inclusive (downblending) y volverlo a subir. Se lo puede procesar a pasos anteriores, como volverlo a hexafluoruro de uranio y recomenzar.

P.: Irán posee al menos 10.000 centrífugas y estaría dispuesto a reducir las operativas a 6.000 ¿esa cantidad reducida es insuficiente para crear material nuclear fisible?

R.G.:
Este punto es uno de los de mayor desacuerdo y se verá en los próximos días cuál es la "cifra mágica" a la que se pueda arribar en las negociaciones. La cantidad es suficiente y menos aún también lo serían. Lo que cuenta es el otro eje de la función, el tiempo. En cuanto a esto, con un número X de centrífugas se llega a la cantidad crítica, es decir al mínimo necesario para un artefacto bélico. Las centrífugas que utiliza Irán de tipo IR-1 son bastante frágiles, se rompen a menudo y son reemplazadas. Esa es la mecánica actual.

P.: El hecho de que Irán lograra eventualmente enriquecer uranio al 90% ¿implica que puede generar una bomba o debe avanzar también en el desarrollo de un sistema que transporte ese material?

R.G.:
Si bien producir material fisionable es indispensable, eso no es una bomba. Hay un camino que recorrer hasta tenerla. El tema no pasa tanto por los vectores que Irán ya posee como los misiles de la línea Shahab 1, 2 y 3, que son de tipo balístico además de otros de mediano y corto alcance. El Shahab 3 sería el más adaptable a ser portador de una ojiva nuclear. Pero lo que quedaría por resolver son múltiples aspectos vinculados al diseño y la fabricación de la cabeza nuclear, que tienen que ver con el diseño intrínseco, la metalización del uranio, la miniaturización, los sistemas detonadores. Es decir, una serie de puntos técnicos muy complejos sobre los cuales existen datos contradictorios en lo que hace a la capacidad real de Irán de manejarlos.

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