15 de agosto 2011 - 00:00

Diálogos

El periodista dialoga con Alberto Barbieri, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires para quien «la construcción de un índice de precios requiere de esfuerzos, herramientas de confección y control que difícilmente posean todas las consultoras privadas. Por lo tanto sus apreciaciones tiene un valor especulativo, interpretativo, que aunque sea realizado con total honestidad intelectual no alcanzaría el rigor científico que se exige para al INDEC».

Periodista: ¿Qué impacto espera que tenga la crisis en la Argentina?

Alberto Barbieri: Estamos bien preparados para enfrentarla gracias a lo que se hizo en materia de política económica en los últimos años. Igual, las crisis globales pueden emparentarse a una cadena de eslabones, en la que cuando uno se ve afectado, el resto de la cadena en algún momento también recibe un efecto. Si bien en forma directa no existirían efectos inmediatos en nuestro país, no debe dejarse de lado un análisis más profundo del impacto de la crisis, sobre nuestros socios comerciales, los poseedores de bonos del Tesoro y el nivel de nuestras reservas en divisas, de los balances energéticos y de productos primarios mundiales, para estimar el momento y el grado de impacto del tsunami global en nuestras costas.

P.: ¿Estos conflictos externos impactarán más que los problemas internos?

A.B.: Históricamente, la Argentina ha tenido más complicaciones económico-sociales por sus conflictos internos que por los externos; salvo situaciones como por ejemplo, la crisis del 30 o los procesos de industrialización, provocados por las guerras mundiales.

P.: ¿Cuál debe ser la postura argentina con sus socios comerciales?

A.B.: El centro de la crisis es Estados Unidos y Europa, y afecta en menor medida a los países denominados emergentes (como los BRIC), que en este momento tienen fuertes relaciones comerciales con la Argentina, vía Mercosur o complementándose como con China, Rusia e India.

P.: ¿Cuál es el problema más importante de la Argentina en materia económica?

A.B.: Generar la confianza para las inversiones que puedan abastecer la creciente demanda interna, como para mejorar la competitividad de las empresas en su inserción internacional. El Estado deberá procurar dar el marco del desarrollo de tecnologías, que permitan a los empresarios transformarla en inversiones productivas, especialmente en investigación y desarrollo.

P.: ¿Cómo ve la inflación y las mediciones de consultoras privadas?

A.B.: La UBA participó junto con otras universidades, en el análisis de la confección del índice del INDEC, que fue entregado al Gobierno Nacional. Del análisis surge que la construcción de un índice general de precios requiere de esfuerzos, herramientas de confección y control que difícilmente lo posean todas las consultoras. Por lo tanto sus apreciaciones tiene un valor especulativo, interpretativos, que aunque sea realizado con total honestidad intelectual no alcanzaría el rigor científico que se exige para al INDEC. El índice del Congreso está basado en índices de algunas consultoras privadas o índices provinciales, que son sólo de mediciones locales.

P.: ¿Cree que hay soluciones urgentes para encarar después de las elecciones?

A.B.: Urgentes no, importantes sí. Hay que tomar como base lo que se viene haciendo porque la economía no presenta déficit de balance de pagos o fiscal, que motive buscar soluciones heroicas de corto plazo. Es necesario alcanzar un consenso nacional, que defina un proyecto de desarrollo a largo plazo, en el marco de la actual crisis global y las oportunidades que toda crisis representa. Recién allí, podrían surgir medidas económicas de mayor precisión.

P.: ¿Cómo ve el tipo de cambio hacia fin de año?

A.B.: Los fundamentals macroeconómicos en una situación de superávit fiscal y comercial con el nivel de reservas actuales, no indicarían bruscas modificaciones del tipo de cambio.

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