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Diálogos en Wall Street
El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales que se escuda con el seudónimo de Gordon Gekko -el protagonista de la película «Wall Street»-, para quien el verdadero mensaje de la Fed -que dejó las tasas cortas en cero- es que las tasas largas no van a subir, al dejar claro que la compra de bonos largos del Tesoro es una alternativa bajo la manga. Analizó, además, discrepancias internas en el organismo.
Gordon Gekko: Es que la Fed calmó las aguas de los mercados monetarios. Definió una estrategia agresiva y está obteniendo resultados satisfactorios. La situación patrimonial de los bancos, en cambio, presenta gran fragilidad. No terminó de enderezarse.
P.: ¿Qué quedó en el tintero después del último cónclave de la Fed?
G.G.: Bernanke y compañía se encargaron de remachar su compromiso por preservar la baja de tasas hasta donde llega la vista.
P.: Nadie esperaba otra cosa.
G.G.: Habrán pensado que no estaba mal ser redundante. El verdadero mensaje no es que las tasas cortas van a permanecer en torno a cero, sino que las tasas largas no van a subir.
P.: Pero subieron tres cuartos de punto en las últimas cuatro semanas.
G.G.: Precisamente. La Fed volvió a dejar claro que la compra de bonos largos del Tesoro es una alternativa bajo la manga.
P.: O sea, si hiciera falta, el banco central les podría fijar un techo a las tasas de largo plazo.
G.G.: ¿Por qué otro motivo consideraría la compra?
P.: Es una póliza de seguro implícita.
G.G.: Así se lee entrelíneas. No es la primera vez que se aplica. Un mensaje parecido se utilizó en la segunda mitad de 2003. La Fed arrima un seudoseguro de tasa con el ánimo de que el mercado tome mayor exposición al riesgo de crédito.
P.: Me quiere decir usted que las tasas largas son el nuevo blanco de la política monetaria.
G.G.: No lo van a señalar por escrito. No es una meta específica. Pero la intervención en el tramo largo de la curva de rendimientos es un componente importante de la estrategia vigente; que se probó exitoso.
P.: ¿Desde cuándo rige?
G.G.: Desde noviembre.
P.: Pero todavía el banco central no gastó un solo dólar en comprar bonos largos del Tesoro. El tema está en estudio.
G.G.: Recuerde que el mero anuncio provocó un rápido impacto. Y ya adquirió más de 50 mil millones de dólares en títulos de agencias hipotecarias. En rigor, recuerde que lo que se busca no es mejorar el acceso al crédito del Tesoro sino del sector privado.
P.: Y, por ejemplo, abaratar el costo de las hipotecas.
G.G.: Es una manera de promover una corriente de refinanciación que permitirá amortizar préstamos a la par antes de tiempo y que mejora el ingreso disponible de los deudores.
P.: ¿No había abandonado la Fed los objetivos de tasa de interés para focalizarse en la cantidad de dinero? ¿O cree que trata de alcanzar distintos blancos, todos al mismo tiempo?
G.G.: Las tasas nominales de corto plazo se ubican en cero. Más no pueden bajar. Uno diría que desde setiembre, cuando descarriló Lehman, la potencia de la política monetaria ya no depende del nivel de tasas, sino del crecimiento de su hoja de balance; concretamente, del aumento de su volumen de activos. Lo que no está reñido con la compra de instrumentos financieros de largo plazo. Todo lo contrario: ésa es una de las maneras de conducir la expansión.
P.: Una curiosidad. No se tocaron las tasas de interés. Pero el comunicado oficial subraya que la decisión no fue unánime.
G.G.: Votaron nueve miembros del comité incluyendo a William Dudley (quien reemplazó a Tim Geithner al frente de la Fed de Nueva York) y se registró una disidencia: la de Jeff Lacker de Richmond.
P.: El halcón mayor. No es la primera vez que discrepa en forma pública y fehaciente. Pero Lacker no propone elevar las tasas de interés. Dígame, ¿qué es lo que no le gusta?
G.G.: Formuló un voto en contra de los programas direccionados de crédito.
P.: ¿No quiere financiar commercial papers de empresas? ¿O rechaza, antes de su estreno, el nuevo programa de aliento al crédito de consumo?
G.G.: No se opone a que la Fed aumente los agregados monetarios, pero sí a que influya sobre los spreads de crédito. El comunicado no da más detalles.
P.: ¿Es una disidencia grave?
G.G.: No es operativa ni lo será mientras no crezca su apoyo. Pero es un símbolo. La Fed promueve lo que Bernanke llamó un «enfoque de relajamiento crediticio». Lacker votó por el enfoque cuantitativo a la japonesa. Es un matiz que importa. La Fed trata de lubricar mercados de crédito específicos. Interviene activamente para limar los diferenciales de riesgo. Lacker prefería no hacerlo «en este momento» y por eso se inclinó por inyecciones de liquidez «neutras», vía compra de títulos del Tesoro.
P.: ¿Tendrá compañía más adelante?
G.G.: Marcha a contramano. Después de todo, no son tiempos de neutralidad si la discusión de fondo es cómo liberar a la banca de sus activos tóxicos...

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